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Embalaje y sostenibilidad

La batalla contra el plástico no parece tener fin. Digo batalla, porque la guerra es contra todo aquello que daña el planeta. Aunque podemos decir que el plástico esta siendo utilizado con mayor prudencia que hace unos años, todavía, es uno de los materiales más utilizados, tanto a la hora de embalar como de envasar o, simplemente, reforzar esos envoltorios. El problema real no es el plástico como tal, deberíamos ser más realistas y señalar a los responsables directos, únicos y exclusivos del mal que causa este material: nosotros mismos. Partiendo de ahí, si tomáramos verdadera conciencia del mal que causamos al ecosistema, tal vez, podríamos resolver el problema. Mientras llega ese momento, empresas dedicadas al sector del embalaje, como Bvpack, trabajan para encontrar soluciones sostenibles dentro de su campo de trabajo.  

No resulta fácil. La tarea de concienciar a toda una sociedad, afincada en la comodidad y el consumo rápido, puede resultar tan ardua como larga. Aunque, tenemos que reconocer que, en los últimos años, hemos dado algunos pasos en cuestiones medioambientales. Por fin, parece que empieza a entrarnos en la cabeza todo lo relacionado con el medioambiente y su inevitable crisis (la medioambiental, se entiende), la sostenibilidad, el reciclado y el control sobre los recursos naturales que, aun pareciendo infinitos, son finitos en su mayoría y tienen los días contados, salvo que hagamos algo.  

Como inevitablemente, somos consumistas y necesitamos de andar comprando continuamente, un punto clave en estos asuntos medioambientales, lo encontramos en los embalajes que tienen que llevar todos y cada uno de los artículos que adquirimos. Sean productos alimentarios o de cualquier otra categoría, cada uno, lleva añadido su correspondiente envoltorio. Lograr que todos esos embalajes, envoltorios, bolsas y demás complementos, sean sostenibles, es uno de los objetivos que más avance han logrado. La concienciación sobre el reciclaje y el uso de materiales cien por cien reciclables, cuenta con muchos adeptos.  

Siendo así, el sector vive un nuevo esplendor, puesto que a mayor calidad en sostenibilidad, más clientes y trabaja concienzudamente en modelos de embalaje sostenible, de principio a fin (embalar no es solo meter en una caja) de su cadena de servicio.  

Pero ¿Qué entendemos por embalaje sostenible? ¿Cuáles son los beneficios que aporta? Estas y otras cuestiones, vamos a tratar a continuación. Si te interesa (seguro que sí), sigue leyendo.  

Embalajes ecofriendly 

Esta claro que el impacto que tienen nuestras acciones en el medio ambiente deben ser tenidas en cuenta. Cada paso que damos, cada piedra del camino que quitamos o cada árbol que talamos, daña al planeta. Encender la luz, poner la calefacción o arrancar el coche, son acciones cotidianas a las que nos concedemos la más mínima importancia. Sin embargo, la tiene.  

Apretar un interruptor, no conlleva nada, eso es cierto. Sin embargo, no es solo un interruptor el que se aprieta para encender una luz. Son millones de interruptores dando paso a la corriente. Eso, conlleva una serie de consecuencias. Lo mismo sucede con un embalaje. Un solo embalaje de plástico, desechado en un contendor normal, no es una catástrofe. Pero no se trata de un solo trozo de plástico que acaba en el mar. Son miles de millones de embalajes los que se utilizan y desechan diariamente en todo el planeta.  

Somos mas de siete mil millones de seres humanos, torturando un planeta que, como nosotros, esta vivo, siente y padece. De ahí que, el papel del embalaje, sea crucial para marcar un antes y un después en cuestiones medioambientales. No se trata ya de mantener y proteger los productos que adquirimos. La cuestión es que hacerlo, no debe implicar dañar al planeta.   

Para ello, contamos desde hace ya unos años, con embalajes sostenibles que, no solo protegen y conservan los artículos y productos, lo hacen, con el añadido de no dañar al medio ambiente. Desde las bolsas biodegradables, hasta las cajas de cartón reciclado, entre otros muchos materiales.   

Cuando utilizamos embalajes sostenibles, encontramos numerosas ventajas, frente a los embalajes no sostenibles. Entre ellas, se reducen los residuos generados, puesto que se trata de embalajes que pueden ser reciclados o son biodegradables, lo que contribuye a esa reducción de residuos que se acumula en vertederos de forma indiscriminada. Otra de sus ventajas, es la sostenibilidad ambiental que conlleva una reducción de la huella de carbono y la contaminación ambiental. Constituye al mismo tiempo una responsabilidad social, mediante la cual, las empresas y consumidores, muestran su compromiso con el medio ambiente. Para las marcas, concede un valor añadido y mejora su imagen, diferenciándola de la competencia. Además de proteger y conservar los productos de manera tan eficaz como cualquier otro material no sostenible.  

En resumen, usar embalajes sostenibles, debe pasar de ser una moda ha convertirse en lo habitual. Hacer que todos los embalajes sean sostenibles, es factible, aunque hay que recalcar que, si no se recicla, de poco sirve esa sostenibilidad. Se trata de un ciclo que debe completarse de manera continua para que esa sostenibilidad, se mantenga.  

Cuales son esos embalajes y envases ecológicos y sostenibles 

La inmensa mayoría de los embalajes que se utilizan desde hace décadas, son en realidad, fácilmente reciclables. No tenemos que dejarnos engañar. La cuestión es que no se nos enseñó este aspecto hasta hace relativamente poco. Las cajas de cartón, la madera o el papel, han sido, son y serán, desde su origen, reciclables y biodegradables. Otra cosa es que eso, no se nos contará, el plástico gozara de gran popularidad y todos hiciéramos la vista gorda, fuera por desconocimiento o indiferencia.  

Veamos entonces cuales son esos embalajes y envases, considerados como más sostenibles. 

El primero de todos, como no podía ser de otra manera, el papel y el cartón. Materiales inevitablemente necesarios para embalar, empaquetar y envolver todo tipo de artículos y productos. Su característica principal, la sostenibilidad. Tanto papel como cartón, son materiales reciclables que pueden reutilizarse numerosas veces. Además de tratarse de materiales que se descomponen de manera natural (biodegradables) en el medio ambiente, son resistentes, duraderos y versátiles.  

El plástico, mal que nos pese, también esta considerado como un material sostenible. Esas botellas o envases de plástico PET, son ligeras e impermeables, factores que las convierten en ideales para embalar y proteger productos sensibles a la humedad. Son resistentes y reciclables al cien por cien.  

Las bolsas de plástico y papel, siguen tan presentes como vigentes. Tras esa lucha en la que se retiraron las bolsas habituales por bolsas de fécula de patata para, posteriormente, cobrarlas, las bolsas de plástico, siguen entre nosotros. Las de papel, cobran adeptos y, están cada vez más presentes en todos los sectores. ¿Por qué? Sencillamente, se ha logrado un plástico biodegradable, con lo que se descompone de manera natural en el medio ambiente (aunque no es necesario que así sea, pues es mejor reciclar que biodegradar). Estas bolsas, se fabrican con materiales naturales como el maíz o la pulpa de madera, cultivados de manera sostenible.  

Cajas de madera, elegantes, atractivas y, muy sostenibles. Las características de los embalajes de madera y papel maché (cada vez más presentes), poseen unas cualidades muy apropiadas: son duraderas, protegen durante el transporte y el almacenamiento; son reciclables y ofrecen muchas posibilidades de uso; se trata de productos naturales que los convierten en respetuosos con el medio ambiente; su atractivo se asocia al lujo y los productos de alta gama, pero son aptos para todo tipo de artículos.  

Por último, no puede faltar el vidrio. Otro material que, debido a su posibilidad de reciclaje, se ha convertido en uno de los materiales para envasar y proteger productos (sobre todo alimentarios), de manera sostenible. Sus propiedades son más que evidentes: reciclable cien por cien sin perder sus propiedades originales; inocuo, no contamina alimentos ni altera su sabor; duradero y resistente a la rotura o deformación, aunque frágil en determinados diseños; su transparencia, permite ver lo que contiene antes de adquirirlo, algo que ayuda a comprobar si el producto, se encuentra en buen estado.  

En los últimos años, las empresas, tienen una obligación moral para con la sociedad y el medio ambiente, además de que legalmente, están obligadas a contemplar y aplicar un enfoque sostenible dentro de sus políticas empresariales. Este enfoque, ya no es solo un punto en el horizonte, se trata de una realidad presente en las empresas que, obligadas o no, contemplan la sostenibilidad como valor añadido y juegan con ello en su favor.   

Dado que la sociedad presiona de forma directa e indirecta, los consumidores, exigen cada con más ahínco, esa sostenibilidad en todos los procesos de la empresa a través o de la cual, se adquieren productos. Cada vez se valora más que esos embalajes, sean reciclados o reciclables, de origen natural y biodegradables.   

Para saber cuando se considera un embalaje como sostenible, basta con reconocer los siguientes puntos: 

  • Menos, es más: menor uso de materiales, solo se utiliza lo imprescindible. 
  • Menor volumen y peso. 
  • Menos uso de plástico. 
  • Ciclo de vida sostenible: desde la fabricación hasta el transporte, pasando por reciclado, recursos, etc.  
  • Capacidad de reutilización. 
  • Menor impacto en la salud de los trabajadores. 
  • Materiales ausentes de químicos peligrosos para la salud humana o animal. 
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