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Abiertos al cambio… clímatico

Todo lo referente al medio ambiente, esta siempre de la más absoluta actualidad. En los últimos años, ya décadas, se le concede cada vez más importancia a la conciencia social y medioambiental que, todos deberíamos tener para lograr un objetivo común: frenar el cambio climático. Antes de entrar de lleno en el asunto y hablar sobre lo que es realmente este cambio y cuales son sus consecuencias, debemos señalar que, a lo largo de la historia del planeta (que no de la humanidad), han existido varios cambios climáticos de gran relevancia: edad de hielo y glaciares, sequias, lluvias torrenciales. Todo ello ha acompañado al planeta desde que se creo y, como desconocemos los orígenes reales de la Tierra y, con certeza, tampoco sabemos demasiado de lo acontecido cuando el ser humano no era ni un proyecto, solo caben teorías, hipótesis y conjeturas. Lo que si es cierto es que se fueron dando cambios en el planeta, esos cambios se siguen haciendo y así será, hasta que el planeta, deje de existir, si eso es posible.  

Existen miles, millones de personas concienciadas con el impacto medioambiental que causa el ser humano. Empresas de todos los sectores, como Bioplásticos Genil, expertos en fabricar y comercializar bolsas biodegradables, se implican cada vez más en ser responsables con el medio ambiente y reducir el impacto de su huella de carbono. Retomando el párrafo anterior, el planeta siempre ha sufrido cambios abruptos y siempre los sufrirá. La diferencia entre el antes y el ahora, es la mano del hombre que, evidentemente no hace otra cosa, sino acelerar ese proceso de cambio.  

La importancia de que tomemos conciencia y estemos, no solo abiertos al cambio, debemos estar sujetos al mismo y avanzar en unidad, es tal que la urgencia que nos acomete en los últimos años, ha dado algunos frutos. Pero, ¿Qué es exactamente el cambio climático? ¿Tenemos claro el concepto? Es fácil y lógico, tener dudas al respecto. Existiendo tanta información sobre ello, a veces cuesta saber si la misma, es certera o solo pretenden vendernos humo. Porque ¿Cuánto hay de cierto en lo que nos cuentan? ¿Es posible frenar el cambio?  

El cambio climático, para que lo entendamos 

Cuando la Organización de las Naciones Unidas, habla del cambio climático, viene a contarnos que se trata de una serie de cambios a largo plazo, estos cambios se refieren a las temperaturas y patrones climáticos del planeta. Dichos cambios, pueden ser da origen natural, debido a las variaciones que sufre la actividad solar o las grandes erupciones volcánicas que se producen. Como ya hemos comentado, estos cambios se han sucedido a lo largo de toda la vida del planeta. Ahora bien, con la revolución industrial, acaecida en el siglo XIX, la actividad humana se ha convertido en el principal motor que propulsa el cambio. Esto se debe fundamentalmente a la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas.  

Esta continua quema de combustibles fósiles, produce los temidos gases de efecto invernadero que ejercen como un envoltorio que cubre la Tierra, atrapa el calor del sol y eleva la temperatura. Gases como el dióxido de carbono y el metano son algunas de las principales emisiones que ayudan a acelerar y provocar ese cambio climático. Dichos gases, proceden sobre todo del uso de la gasolina o el carbón, por citar solo un par de ejemplos. El desmonte de tierras y bosques, puede igualmente liberar dióxido de carbono, así como la agricultura y las actividades que tienen relación directa con el petróleo y el gas que son fuentes de emisión de metano. La producción de energía, la industria, el transporte, los edificios, la agricultura y el uso del suelo, se encuentran entre los emisores de gases de efecto invernadero. Vamos que, básicamente toda actividad humana genera emisiones nocivas.  

La ciencia se ha encargado de mostrar y demostrar que los seres humanos, somos responsables directos del calentamiento global que ha sufrido el planeta en los dos últimos siglos. Toda actividad humana, produce una cantidad de gases de efecto invernadero que han logrado elevar dicha temperatura al ritmo más rápido sufrido en los dos milenios anteriores. 

Se estima que la temperatura media del planeta es 1,1 ºC mayor que a finales del siglo XIX, cuando se inició la citada, revolución industrial. En términos absolutos, es la más elevada en los últimos cien mil años (como si alguno de nosotros hubiera estado allí con un termómetro). La última década, ha sido la más cálida de todas las que han sido registradas. 

Es mucha la gente que piensa que el cambio climático se refiere principalmente a un aumento de la temperatura. Sin embargo, ese aumento es solo la punta del iceberg. La Tierra, como sistema en el que todo esta conectado, sufre cada cambio de forma que, lo que sucede en una zona concreta, influye en los cambios que se acontecen en el resto.  

Entre las consecuencias del cambio climático, se incluyen en la actualidad, las sequias intensas, la escasez de agua, los incendios cada vez más graves, el aumento del nivel del mar, inundaciones, el deshielo de los polos, tormentas catastróficas y una notable disminución de la biodiversidad.  

Esto influye directamente en las personas. Puede afectar a nuestra salud, a la capacidad para cultivar la tierra, a la vivienda, la seguridad y el trabajo. Todo, repercute en todo. Algunas personas son más vulnerables esos impactos climáticos como, por ejemplo, los habitantes de las islas o los países en desarrollo. Algunas condiciones extremas como el aumento del nivel del mar y la consiguiente intrusión de agua salada en la tierra, ha avanzado tanto que comunidades enteras han tenido que abandonar la zona. Las sequias, prolongadas en ciertos lugares, están acechando al riesgo de hambruna de otros territorios en los que, el agua, no es suficiente.  

Hay soluciones, pero sigue siendo un reto 

Los informes realizados a tenor de los datos ofrecidos por lo miles de científicos y revisores gubernamentales, coinciden en que es vital, limitar el aumento de la temperatura global a un máximo de grado y medio, pues nos ayudaría a capear el temporal y, evitar los peores impactos del clima, así como a mantener una climatología habitable.  

Las emisiones proceden de todos los rincones del planeta y, afectan a todos. Pero hay que señalar que algunos países, generan mas gases de efecto invernadero que otros, siendo China, Estados Unidos, India, la Unión Europea, Indonesia, Rusia y Brasil, los mayores productores que, en su conjunto, fueron los causantes de la mitad de las emisiones a nivel mundial en el año dos mil veinte. En este sentido, es evidente que, aunque se trata de un problema de todos y frente al que todos, debemos tomar medidas, deben ser las personas y países que más emisiones producen, las que tienen la mayor responsabilidad y, por ende, deben actuar en primer lugar.  

De forma inevitable, la gran mayoría de las soluciones que se ponen sobre la mesa para atajar el problema, pueden aportar, a la vez, grandes beneficios económicos al mismo tiempo que mejoran nuestra vida y se protege al medio ambiente. El proceso se guía a través de un marco global y sus correspondientes acuerdos para avanzar en unidad. El reto se divide en tres categorías de acción: reducir las emisiones, adaptarse a los impactos y, financias los ajustes que sean necesarios.  

Uno de los cambios que se suponen más relevantes, es el que implica cambiar los sistemas energéticos de combustibles fósiles a energías renovables. Algo que influye en la reducción de esas emisiones. El reto, se encuentra en que hay que actuar de inmediato, según los expertos. Aunque existe una coalición de la que cada vez forman parte más países, en la que los mismos, se han comprometido a alcanzar las emisiones cero para mediados de siglo, es decir en el dos mil cincuenta. Aun así, la mitad de los recortes y la disminución de emisiones, deben producirse antes del dos mil treinta (la conocida agenda dos mil treinta, esta relacionada con todo esto) para mantener ese calentamiento por debajo del temido grado y medio extra de temperatura.  

Para alcanzar esta meta, se requiere de mucho esfuerzo, hacer grandes reducciones en el uso de combustibles fósiles y reducir, antes del dos mil cincuenta, mas de dos tercios de la extracción de estos combustibles. 

Adaptarse a esta serie de consecuencias, conlleva proteger a las personas, los hogares, las empresas, los medios de subsistencia, las infraestructuras y los ecosistemas naturales. Este plan abarca los impactos que se dan actualmente y los que se puedan dar en el futuro. Será necesaria una adaptación en todas partes, siendo prioritaria la que implique a las personas más vulnerables y con menos recursos.  

Esta serie de acciones climáticas, requiere de un gran esfuerzo económico, las importantes inversiones financieras deben hacerlas los gobiernos y empresas, pero la inacción, resultaría más cara. Por lo tanto, los gobiernos deben ser y son, las principales impulsoras del cambio.  

A partir de ahí, esta en cada uno tomar las medidas individuales que están en nuestra mano. El cambio climático, es una realidad, de eso no hay duda. Ahora bien, es cierto que a veces, nos crean serias dudas al respecto.  

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