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¿Qué hacer en la Albufera de Valencia?

La Albufera valenciana es una de las albuferas más grandes e importantes de Europa. Visita obligada si vas a la capital del Turia. Te proponemos en este artículo tres planes a los que no podrás resistirte si en algún momento decides ir a visitarla.

Son muchas las cosas que puedes hacer en la Albufera. A mí se me viene a la cabeza la última vez que fui allí en compañía de mi amiga Amparo. Recuerdo que nos comimos una paella, sentados en la terraza de un restaurante, mirando el lago. Horas más tarde nos quedamos embelesados observando la puesta de sol en el embarcadero. Y desde luego, no pudimos resistirnos a dar un paseo en barca organizado por El Bessó, una pequeña empresa formada por una familia de pescadores de El Palmar, que utilizan sus propios barcos para efectuar excursiones con los turistas por el interior de la Albufera.

Una albufera es una laguna de agua salada que se separa del mar por un brazo de tierra. La de Valencia se formó en el Pleistoceno, cuando se estaba configurando la península ibérica, tal y como la conocemos actualmente. Fue el resultado del cierre de una antigua bahía producido a consecuencia del hundimiento de la llanura valenciana. En ese movimiento de tierras, un trozo de mar quedó atrapado.

En un principio, la Albufera tenía una extensión de 30.000 hectáreas, 30 kilómetros aproximadamente. Arrancaba casi del centro de Valencia y llegaba hasta las faldas de la montaña de Cullera. Hoy, su extensión se limita a 2.800 hectáreas. El hombre ha ido robándole espacio, ganando de esta manera tierras de cultivo, especialmente destinadas al arroz.

Se puede decir que los valencianos, cubriendo de tierra la laguna, han construido con sus manos el suelo que pisan y que cultivan. A pesar de ello, sienten una profunda admiración por el lago, el cual lo perciben como una seña de identidad y el vestigio de sus orígenes.

Tal vez, por ese significado implícito, visitar la Albufera es mucho más que ir a ver un bello espacio natural. Estas son tres cosas que puedes hacer el día que visites la Albufera.

Paseo en barca.

La mejor forma de disfrutar la Albufera es recorrerla por dentro, a bordo de un alfurenc, la barca típica del lugar, como lo han hecho siempre los pescadores de la zona.

La Albufera está repleta de vegetación mediterránea y es lugar de parada y cría para aves migratorias que realizan el viaje de Europa a África. Está salpicada por pequeños puertos fluviales y embarcaderos que, como mínimo, resultan curiosos. Entre los juncos y cañaverales, el lago se abre formando canales que en otros tiempos eran auténticos caminos acuáticos, vías de comunicación.

El albuferenc es una variación de la barca levantina. La misma que se emplea para la pesca de bajura en las costas catalanas, valencianas y baleares. Una embarcación que se caracteriza porque el casco está hecha de una sola pieza en madera, normalmente de haya o serbal.

La barca de la Albufera, a diferencia a la que se emplea en el mar, tiene una planta más ancha y menos profunda. Está como aplanada. La barca levantina suele tener una vela latina para propulsarse. Una vela de tela sujetada por mástiles que se extiende de proa a popa. En la Albufera puedes encontrar algunas de ellas, pero lo normal es que se muevan con una pértiga de madera que el barquero va hundiendo hasta el fondo de la laguna. En la actualidad, algunas de las embarcaciones típicas han sido equipadas con motores de hélice.

La vida en la Albufera se ha desarrollado siempre alrededor de la pesca. Era una economía de subsistencia. Sobre todo hasta que la plantación del arroz en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, le fue comiendo espacio y protagonismo a los pescadores. Era la vieja y la nueva Albufera. Un traumático proceso de transición que relató magistralmente el escritor Vicente Blasco Ibáñez en su novela “Cañas y barro”.

Los pescadores de la Albufera se dedicaban a pescar llobarro, lubina, llisa y sobre todo anguila, el producto más destacado. Las capturas se vendían en subastas en las lonjas de los puertos hasta las que se desplazaban con frecuencia pescaderos y hosteleros de la ciudad.

Comer en un restaurante.

La actividad más habitual que hacen los valencianos cuando van a visitar la Albufera es ir a comer a un restaurante. Los restaurantes de la Albufera tienen fama en la provincia de hacer unas estupendas paellas valencianas. Esto es mucho decir, teniendo en cuento lo exigentes que son los valencianos con este plato.

La paella valenciana no tiene guisantes, ni lleva marisco. Se hace con un sofrito de ajo, tomate y pimentón, carne de pollo y de conejo y verdura de la zona: bachoquetas (judías verdes) y garrofón (un judión blanco natural de la huerta valenciana). Por supuesto, lleva arroz de la Albufera y se colorea con hebras de azafrán. Los cazadores del lugar suelen añadirles trozos de pato que le dan a la paella un toque gustoso.

De todos modos, si hay un plato típico en la albufera, este es el All i pebre. Un guiso de anguila, ajo, pimentón, patata y guindilla. Dice la web Directo Al Paladar que el All i pebre ha sido la forma tradicional de cocinar el pescado en Valencia durante siglos. En realidad es una especie de guiso o de salsa, que se popularizó con la anguila debido a la textura peculiar de su carne.

Podemos encontrar la anguila en la desembocadura de muchos ríos, sobre todo en la vertiente mediterránea: en el Ebro, en el Júcar, en el Segura, pero en ningún sitio se cocina la anguila como se hace en la Albufera.

Uno de los pasos claves en el cocinado del All i pebre es el majado que se hace en un mortero de ajo, sal y guindilla. Se machaca hasta que se forma con él una masa espesa. Ese majado se sofríe a fuego lento en una olla y cuando está listo se le añade una pizca de pimentón dulce. El sofrito es el toque maestro que le va a dar el sabor característico al plato.

Posteriormente, se le añade la anguila cortada en rodajas, como si fuera una merluza, las patatas y se cubre todo con agua. Dejando cocer a fuego medio con la olla tapada entre 45 minutos y una hora.

El All i pebre de anguila es un plato que podremos degustar como ración en cualquiera de los bares de los pueblos que rodean la Albufera.

Visitar el Palmar.

La Albufera bordea varios pueblos valencianos, como Catarroja, Masanasa, Sollana, Sueca, pero el que concentra la esencia de la laguna es, sin duda, el Palmar.

El Palmar no es un municipio en sí mismo. Es una pedanía de Valencia que está adscrita al distrito de Poblados Marítimos. Esta aldea, por llamarla de alguna manera, conserva el espíritu inmortal de la Albufera. Los redactores del simpático blog de viajes Minion Tour lo visitaron en una ocasión y editaron una crónica de su viaje en la que nos recomiendan algunos lugares para visitar. Estos son los más destacados:

  • La Trilladora de Tocaio. Es un antiguo almacén de arroz situado a las afueras del pueblo. Allí se trillaba el arroz y se guardaba el grano. En la actualidad está en desuso, pero en su interior se ha habilitado un interesante museo en el que se relata el impacto del cultivo del arroz en la economía y la vida de la zona.
  • El embarcadero del Palmar. Es un lugar emblemático. El puerto del pueblo, donde entre cañaverales y pasarelas de madera están atracadas las barcas que siguen recorriendo la albufera. Desde este punto salen las excursiones turísticas en barca.
  • La barraca del tío Aranda. Hay varias barracas en el Palmar, pero la más antigua de todas y la más auténtica es la barraca del tío Aranda. Las barracas son construcciones sencillas típicas de la huerta valenciana. Las de la Albufera servían como vivienda para los pescadores y para guardar sus aperos de pesca. Tienen una planta rectangular construida con paredes de adobe recubierto con cal y coronado con un tejado a dos aguas formado por cañas. Prácticamente, todo el material para construir la barraca se obtenía de la albufera. El adobe era barro que se extraía del fondo de la laguna y el techo se fabricaba con cañas que se segaban y se secaban al sol. Las barracas de los pescadores eran bastante sencillas. Tenían una sola planta y disponían de dos o tres habitaciones sin puertas, ocultas, si a caso, tras una cortina.
  • La Plaza de la Sequiota. Es el centro neurálgico del pueblo. Se encuentra al lado de la iglesia y en el centro tiene una fuente que funciona como rotonda. Allí encuentras varios bares en los que te puedes tomar una cerveza con una tapa de All i pebre o un platito de cacaos de collaret, los cacahuetes valencianos.

Visitar la Albufera no te requiere mucho tiempo, pero si lo haces, podrás pasar un día inolvidable.

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