Las empresas y la protección del medio ambiente se unen en el RD214/2025

RD214/2025

¿Cuánto contamina una empresa, cómo impactan sus actividades en el medio ambiente? ¿Te lo has planteado alguna vez? El gobierno sí, y ahora se ha creado un real decreto para controlar la huella de carbono que las empresas expulsan al planeta.

 

¿Qué es la huella de carbono y por qué importa para una empresa?

La “huella de carbono” es la totalidad de gases de efecto invernadero que una organización genera por su actividad, tanto de forma directa (combustibles, maquinaria) como indirecta (electricidad, transporte ligado, etc.). En el decreto se habla de “huella de carbono de organización” para definir esta globalidad.

Para una empresa, esto implica varios aspectos:

  • Primero, una cifra que refleja el impacto ambiental real de su operación.
  • Segundo, una tendencia creciente: los clientes, proveedores, entidades públicas y privadas están prestando atención a estos datos.
  • Tercero, como lo regulan, puede tener obligaciones legales, responsabilidades de transparencia y posibles exigencias en su cadena de suministro.

Cuando tu empresa conozca su huella de carbono, estará en mejor posición para establecer un plan que reduzca ese impacto y para demostrar ante terceros que está alineada con estándares medioambientales.

 

El alcance del Real Decreto 214/2025

Este decreto, aprobado el 18 de marzo de 2025 y publicado en el BOE el 12 de abril de ese año, establece la creación del registro de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción de dióxido de carbono. Además, fija la obligación de calcular la huella de carbono, elaborar un plan de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y publicar esa información para determinados sujetos.

Las principales novedades y elementos que trae este decreto en comparación con lo anterior (por ejemplo, el Real Decreto 163/2014) incluyen:

  • Una ampliación del registro para incluir nuevas tipologías de proyectos de absorción y la huella de carbono de eventos.
  • La obligación legal para ciertas empresas y entidades públicas de calcular, publicar y reducir su huella.
  • Una coordinación más fuerte entre registros estatales y autonómicos.

Para muchas empresas esto ya no es algo opcional: están obligados por ley.

 

¿Quiénes están obligados y desde cuándo?

Están obligadas a calcular la huella de carbono, elaborar un plan de reducción y publicar dicha información las organizaciones que cumplen ciertos criterios como: sociedades que formulen cuentas consolidadas, sociedades de capital que tengan más de 500 empleados y que sean consideradas entidades de interés público o grandes empresas.

También quedan incluidas las entidades públicas del Estado: ministerios, organismos autónomos, entidades gestoras y servicios comunes de la Seguridad Social. Para estas últimas, la inscripción anual en el registro será obligatoria a partir del año 2026.

Has de tener en cuenta que, aunque las pymes en general no estén obligadas directamente por este decreto, muchas de ellas se verán implicadas porque pueden ser proveedoras de grandes empresas que sí lo están.

La fecha de entrada en vigor del decreto es dos meses después de su publicación en el BOE: por tanto, comenzó a aplicarse en la práctica en junio de 2025.

 

¿Qué obligaciones concretas tiene tu empresa?

  • Calcular la huella de carbono de la organización: Esto incluye al menos los llamados “alcance 1” (emisiones directas) y “alcance 2” (emisiones indirectas de consumo de electricidad u otras energías). El decreto deja el “alcance 3” (otras emisiones indirectas, como cadena de suministro, viajes, etc.) como voluntario en muchos casos, aunque su uso se está afianzando.
  • Elaborar un plan de reducción: Debe incluir un objetivo cuantificado de reducción de emisiones, un horizonte temporal de al menos cinco años, y medidas concretas para alcanzarlo.
  • Publicar la información: La huella calculada y el plan de reducción deben estar disponibles al público, por ejemplo, en la web de la empresa o dentro de informes de sostenibilidad.
  • Registro voluntario (en ciertos casos obligatorio): Aunque el registro de huella de carbono sigue siendo voluntario para muchas empresas privadas, algunas entidades públicas deberán inscribirse obligatoriamente.

Esto implica que la empresa debe preparar procesos, recopilar datos, posiblemente contratar asesoramiento externo, y prever cambios operativos para cumplir.

 

Cómo afecta esta norma al día a día de una empresa

 

Cambios en recopilación de datos:

La empresa tendrá que empezar a levantar datos de consumo energético, de combustible, de transporte, de procesos industriales, etc. Esto plantea nuevas tareas: definir qué fuentes se consideran, cómo se miden, establecer un año base, fijar los límites organizativos.

Si antes todo estaba parcialmente controlado, ahora hay que formalizarlo.

 

Integración en la estrategia empresarial:

El plan de reducción no va a estar solo en una hoja conceptual, sino que debe conectarse con la estrategia de negocio: mejoras de eficiencia energética, cambio de combustible, movilidad sostenible, reducción de residuos, etc.

Eso implica cambios operativos, inversiones, seguimiento.

 

Relación con la cadena de suministro y clientes:

Aunque la empresa sea la obligada, es probable que tus proveedores también empiecen a solicitar datos de huella de carbono porque ellos suministran a organizaciones que están reguladas.

Esto crea un efecto “onda” ascendente: la norma toca directamente a unas empresas y de forma indirecta a muchas más.

 

Transparencia y reputación:

Publicar el cálculo de la huella y el plan de reducción implica que la empresa es visible ante terceros: inversores, clientes, trabajadores, la sociedad. Si la empresa no actúa o no avanza, puede interpretarse como falta de compromiso.

Por lo tanto, tener un “plan de verdad” y resultados concretos empieza a importar.

 

Cómo abordar el cálculo de la huella de carbono

  1. Primero, se define el perímetro: qué instalaciones, qué actividades y qué periodo se toma como año base.
  2. Después se recogen los datos de consumo energético, transporte, generación de residuos y otras fuentes relevantes.
  3. A continuación, se aplican los factores de emisión oficiales que proporciona la Oficina Española de Cambio Climático, y con esos datos se calcula la huella anual.
  4. Una vez obtenida, se diseña un plan de reducción de al menos cinco años, con medidas concretas y objetivos medibles.
  5. Finalmente, la huella y el plan se publican, por ejemplo, en la web de la empresa o en su informe de sostenibilidad, para cumplir con el decreto.

Como nos explica Zeolos, empresa que ofrece asesorías para calcular y certificar la huella de carbono, este proceso permite a las empresas tener una visión clara de sus emisiones y establecer metas realistas de reducción.

 

Beneficios que puede aportar cuando la ley se cumple

  • Mejor conocimiento del negocio: Al analizar consumos, procesos y emisiones, la organización descubre ineficiencias que quizá no se veían.
  • Ahorro en costes: Por ejemplo, reducir consumo energético, mejorar procesos, minimizar residuos, puede disminuir gastos operativos.
  • Ventaja competitiva: Estar alineado con criterios medioambientales puede fortalecer la imagen, abrir puertas a clientes o mercados que valoran la sostenibilidad.
  • Preparación para el futuro: Esta norma es parte de una tendencia más amplia de regulación ambiental. Cumplirla ahora posiciona mejor a tu empresa frente a exigencias futuras.
  • Transparencia y confianza: Mostrar datos claros y un plan creíble puede generar mayor confianza entre stakeholders.

 

Retos y cuestiones a tener en cuenta

-Las empresas pueden encontrarse con que los datos no están organizados, dispersos o que no se han medido antes. Establecer sistemas adecuados lleva tiempo.

-Aunque al inicio el decreto lo deja voluntario para muchas empresas, eventualmente el alcance 3 (cadena de valor, logística, etc.) va a ser cada vez más relevante. Prepararse para él es prudente.

-En algunos casos habrá que recurrir a entidades acreditadas para verificar el cálculo de la huella.

-Diseñar e implementar un plan de reducción puede requerir inversiones, y puede afectar plazos y prioridades de la empresa.

-Si tu empresa ya trabaja con normativas de calidad, medio ambiente o responsabilidad social, tendrá que integrar este nuevo requisito sin duplicar ni solapar procesos.

 

Lo que puedes hacer ahora para avanzar

  1. Diagnóstico rápido: Haz un inventario básico de consumos energéticos, transporte, residuos y otras fuentes de emisiones.
  2. Definir coordenadas clave: identifica cuál será el año base, qué alcance vas a cubrir inicialmente (1, 2 y luego 3) y quién va a liderar el proyecto.
  3. Seleccionar factores de emisión fiables: La Oficina Española de Cambio Climático pone a disposición documentos de apoyo para el cálculo.
  4. Diseñar el plan de reducción: Define metas a cinco años, medidas concretas, responsables, recursos.
  5. Sistema de seguimiento: Establece cómo se medirá el avance, qué indicadores usarás y cómo se reportará internamente.
  6. Preparar la publicación de la información: Incorpora en la web de la empresa o en informes de sostenibilidad los datos de huella y el plan, de manera accesible.
  7. Implicar a la organización: Es clave que toda la empresa esté alineada — desde dirección hasta equipos operativos. Cambios sostenibles pasan por cultura interna.

 

Este decreto no es un trámite más

Representa un cambio en cómo las empresas miran su impacto medioambiental y cómo lo gestionan. Para ti, que estás en la empresa, supone la ocasión de liderar una transformación que va más allá de cumplir con una obligación: es la oportunidad de conocer mejor el negocio, optimizarlo y alinearlo con los valores que cada vez más stakeholders valoran.

La huella de carbono va a salir a la luz, va a medirse, va a publicarse. Y, cuanto antes lo abordes con seriedad, mejor será tu posición. Porque, al final, gestionar bien este aspecto puede resultar tan estratégico como cualquier otra línea del negocio.

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