Hablar de cosmética es hablar de cuidado corporal, facial y belleza. Utilizar este tipo de productos es algo que siempre se ha asociado a estos aspectos y, por supuesto al sexo femenino. Paradigma que ha evolucionado y cambiado, puesto que cada vez son más los hombres que recurren a los cosméticos para cuidar su aspecto, su piel o su cabello. La coquetería liga con el bienestar personal y, la cosmética es uno de sus aliados.
Uno de los aspectos más arraigados al concepto de cosmética es su composición sintética. En los últimos tiempos, la creciente preocupación por la sostenibilidad en todos los sentidos, ha llegado a los productos que utilizamos para cuidar nuestra piel. Los consumidores están cada vez más actualizados en estas cuestiones y disponen de la información necesaria para exigir productos más seguros, más naturales y más respetuosos con el medioambiente. Ahora bien, ¿dónde reside la diferencia entre la cosmética natural y la tradicional o sintética? O ¿Qué ocurre cuando se empiezan a utilizar cosméticos naturales?
Dentro de la cosmética actual encontramos términos como greenwashing o “libre de químicos”, capaces de confundir al consumidor. La quimiofobia, como la denominan en el sector, no ha hecho si no generar desconfianza hacia los ingredientes de origen sintéticos. Sin embargo, algo que todo el mundo debe tener presente es que, tanto los productos naturales como los sintéticos, deben cumplir con una estricta regulación para que sean considerados como seguros. Aclarar estos conceptos clave, es básico para poder tomar decisiones informadas y coherentes, confiando en la ciencia en lugar de confiar en la publicidad y el marketing más engañoso. De manera que seamos capaces de decantarnos por los productos verdaderamente transparentes y sostenibles.
A continuación analizaremos el uso de los químicos en ambos tipos de cosmética, lo que nos permitirá conocer porque los ingredientes naturales, suelen ser la mejor opción.
Diferencias entre lo natural y lo sintético
Para conocer estos matices, hemos acudido a los que saben. En Cosmetic Level, expertos en cosmética natural, nos han hablado de lo que define a la cosmética natural. Este tipo de cosmética se basa en el uso de ingredientes de origen natural como pueden ser los aceites esenciales, extractos botánicos y minerales. Sin necesidad de recurrir al uso de productos químicos. Los productos naturales evitan tener que añadir compuestos sintéticos como los parabenos, ftalatos o siliconas que, aun siendo efectivos a la hora de crear texturas y prolongar la vida útil de los cosméticos, pueden llegar a tener efectos negativos para la salud y el medioambiente.
En el caso de la cosmética más convencional o sintética, se recurre al uso de una enorme cantidad de ingredientes procedentes de la industria petroquímica, entre otros químicos sintéticos. De los cuales, algunos están prohibidos dentro de lo que se considera como cosmética ecológica, debido a los posibles efectos negativos que causa. Esto ha quedado demostrado en diversos estudios científicos.
Debido a esto, el interés en la cosmética natural ha crecido de manera exponencial durante los últimos años. Sobre todo entre aquellas consumidoras que buscan los productos más seguros y respetuosos con el medioambiente. Aunque todo hay que decirlo y este revival, se ha acompañado de una ingente cantidad de desinformación. Lo que ha dado lugar a falsos mitos y malentendidos que favorecen el marketing y la publicidad engañosa, el citado greenwashing. Es muy frecuente encontrar promociones de cosméticos como libres de químicos o sin tóxicos, lo que crea una falsa idea de que sintético y dañino, es lo mismo. Como si lo químico fuera dañino por naturaleza, en tanto que lo natural es muy seguro y beneficioso. Desgraciadamente, no siempre es así, ni todo es tan literal.
El debate existente entre la cosmética natural y la sintética, se encuentra plagada de mitos y miedos infundados a la química. Lo que se ha dado en conocer como quimiofobia. La realidad nos dice que, cualquier productos cosmético que haya sido aprobado por la ley, garantiza con total seguridad que sus ingredientes, son seguros para su uso humano. De hecho, la química es vida y, está presente tanto en los ingredientes de origen natural como en los sintéticos químicos.
Lo que nos lleva a aclarar el concepto de químico. Uno de los mitos más grandes que circulan entorno a la cosmética, es esa idea de que los productos libres de químicos, son más seguros y de mayor calidad. Se trata de una afirmación carente de base científica, básicamente porque todo lo que nos rodea, es química. Desde el agua que bebemos para hidratarnos hasta el aire que respiramos para mantenernos vivos. Incluyendo nuestra cadena de ADN. Utilizar la palabra químico con este tipo de connotaciones negativas, tan solo refleja una cierta ignorancia y la total falta de comprensión respecto al concepto.
Un cosmético no es mejor ni más seguro por el mero hecho de contar en su composición con ingredientes naturales. De hecho, son muchos los aceites esenciales o extractos botánicos utilizados que, pueden producir reacciones alérgicas o sensibilidad. Del mismo modo que lo hacen algunos ingredientes sintéticos.
La elección correcta
No existe elección correcta, en cuestiones de cosmética. Existe la elección más adecuada en cada caso. Elegir entre un tipo de cosmética u otro, es una decisión que puede impactar tanto en la salud como en el medioambiente. Pero no en todos los casos, hay que mirar muy bien la composición de cada cosmético y tener muy claro todo lo que lo rodea. Si nos basamos en algunos aspectos concretos como que la cosmética natural, utiliza ingredientes de origen botánico y mineral, como los citados aceites esenciales, extractos de plantas, ceras vegetales, arcillas o micas, altamente biocompatibles con la piel, puede parecer la mejor opción. Se trata de ingredientes que la piel puede absorber, utilizar y tolerar este tipo de ingredientes de manera natural, lo que, supuestamente, disminuye el riesgo de irritación o alergia.
Por el contrario, la cosmética más convencional, se basa en el uso de ingredientes de síntesis química como los parabenos, siliconas, sulfatos, acrilatos, fragancias artificiales, etc. Estos productos ofrecen texturas agradables y efectos inmediatos aunque, pueden alterar el equilibrio de la piel con el paso del tiempo. Muchos de los ingredientes sintéticos son de difícil degradación cuando llegan al medioambiente, como las siliconas o microplásticos, utilizados para aportar suavidad. Con el tiempo se acumulan en los ecosistemas afectando a la naturaleza.
En consecuencia, desde la perspectiva puramente ecológica y coherente, dentro de un estilo de vida saludable, decantarse por la cosmética natural, resulta lo más lógico. La cosmética natural cuida de nuestra piel con ingredientes mínimos y efectivos, carentes de procesados químicos y utilizando métodos de extracción responsables. Hasta aquí, estamos de acuerdo. Tiene muchos puntos a favor en todos los sentidos.
Sin embargo, debemos señalar que la química no es la enemiga número uno de la cosmética natural. Lo cierto es que, gracias a la ciencia, es posible crear productos de mayor eficacia, estabilidad y seguridad. Un ejemplo de la sinergia existente entre lo natural y la ciencia, es el uso de la Extracción Asistida por Ultrasonidos (EAU) para poner en valor ciertos productos naturales o materias de deshecho dentro de la industria agroalimentaria. Lo que permite obtener extractos con potencial cosmético sin igual, de forma sostenible, eficaz e innovadora.
La ciencia de la cosmética ha avanzado mucho, lo que ha permitido y permite, desarrollar ingredientes sintéticos que, a veces resultan más sostenibles que el equivalente natural. Utilizar ingredientes de síntesis química suele ser sinónimo de utilizar menos recursos naturales y energía, reduciendo la huella de carbono y, previniendo la sobreexplotación de los recursos naturales. Un ejemplo muy sencillo para entenderlo es la necesidad de agua de las plantas y el suelo que requieren para crecer. En ocasiones no es sostenible por diversas razones. En tanto que un ingrediente sintético puede resultar más eficiente y menos dañino para el medioambiente.
Teniendo en cuenta todo lo expuesto, lo cierto es que no es mejor una cosmética que otra. La mejor elección es la que implique el equilibrio necesario ente ciencia y naturaleza. Teniendo en cuenta que, la naturaleza en su plena sabiduría, es más científica que nada ni nadie. Combinar los ingredientes naturales con los de síntesis química en caso necesario, no es un error. Siempre que se haga con la transparencia necesaria y todo el respeto por el medioambiente y la salud de las personas.
En resumidas cuentas, lo esencial es que el consumidor este bien informado. La industria cosmética debe ser clara, honesta y transparente en como desarrolla sus productos. Tanto si se trata de ingredientes naturales como si son sintéticos, existe un lugar para cada uno de ellos en la cosmética más vanguardista. El objetivo debe ser y es, crear productos que sean seguros y eficaces, cumpliendo con el cometido por el que se crean. Apostar por ingredientes naturales y aprovechar la innovación científica no debe ser castigado, siempre y cuando, repetimos, los productos creados y ofrecidos al público, sean de alta calidad y respetuosos con el medioambiente.
Para tomar la mejor decisión, nada mejor que disponer de toda la información. Leer todo lo relativo al producto que se va a adquirir y comprarlo si se adapta a nuestras necesidades y creencias.