Mecánico especializado en maquinaria agrícola es un oficio con una alta demanda en estos momentos en España. Se buscan en casi todas las provincias. Alguien con una preparación en esta especialidad tiene trabajo asegurado.
Hace unos meses, el programa de RTVE, Directo al Grano, emitió un pequeño reportaje sobre un curso de tractoristas en Lleida que está teniendo un éxito abrumador. Está impartido por La Fundación de Gimanéis en colaboración con la Escuela Agraria de Les Bolles Blanques y va dirigido a jóvenes en peligro de exclusión social. Casi todos los jóvenes que terminaban el curso, salen con una oferta de trabajo.
En este curso, además de enseñar a los alumnos a conducir un tractor, se les forma sobre cómo controlar el nivel de aceite, el mantenimiento de los radiadores de la máquina y sobre reparaciones mecánicas básicas.
Bruno Berini, uno de los profesores del curso, señala que la falta de relevo generacional en el campo, unido a que la maquinaria agrícola cada vez está más tecnificada, con sistemas de guiado por GPS, telemetría avanzada y paneles digitales, hace que la formación sea cada vez más necesaria para realizar estas tareas en el campo.
Esto es lo que hemos descubierto que se está requiriendo para manejar un tractor, pero, por lo que hemos investigado, la demanda de mecánicos especialistas en maquinaria agrícola es aún mayor. Y es que tener el tractor o la cosechadora averiada puede arruinar una campaña.
El relevo generacional, un problema generalizado.
En una entrevista concedida al noticiario digital Expediente Abierto, Juan Fuster, mecánico de camiones y presidente de AMESA, Asociación de Mecánicos y Electricistas del Sector de la Automoción, alertaba del problema del relevo generacional en el sector de la automoción.
Y es que, según él, la cantidad de jóvenes que estudian mecánica en F.P. ha bajado considerablemente, mientras la demanda de mecánicos es mayor y está cada vez más especializada. Con la cantidad de chicos que salen con el título de mecánico de los institutos de Formación Profesional, no se cubre, ni de lejos, la cantidad de profesionales que demanda el sector. Más todavía, si estamos hablando de mecánicos especializados como los que se dedican al mantenimiento y reparación de vehículos pesados, maquinaria industrial y maquinaria agrícola.
Las duras condiciones de penosidad y toxicidad, de estar trabajando con grasas de motor e inhalar los humos de los motores diésel, que están considerados como agentes cancerígenos del grupo 1-A, han hecho que el trabajo de mecánico pierda todo interés para los jóvenes.
El grueso principal de la comunidad de mecánicos que trabaja hoy en España se encuentra en la franja de edad de entre los 40 y 60 años y no se atisba una promoción de nuevos mecánicos que sea capaz de cubrir, ni tan siquiera, las vacantes que dejarán libres estos profesionales el día que se jubilen.
El trabajo de mecánico de maquinaria agrícola se ejerce en el medio rural, ligado a la actividad en el sector agropecuario. Un sector que adolece de mano de obra. Ya no solo por la disminución de la población en los pueblos, sino porque los jóvenes que los habitan, prefieren puestos de trabajo menos duros y mejor retribuidos.
El sindicato agrario Asociación de Jóvenes Agricultores ASAJA Ciudad Real ve con buenos ojos el proceso de regulación extraordinaria de inmigrantes que recientemente ha emprendido el gobierno y confía en que garantice la mano de obra que necesita el campo. En su página web, la delegación provincial de este sindicato opina que la regulación de inmigrantes debe hacerse de manera ordenada y acompañándola con procesos de formación, para que los inmigrantes puedan integrarse en las tareas agrarias con la instrucción adecuada. La falta de mano de obra, según esta organización, compromete la viabilidad de muchas explotaciones agropecuarias.
El trabajo en el campo está cada vez más tecnificado y especializado. Fruto de esta especialización aparece la necesidad de cubrir los puestos de trabajo de mecánico agrario.
Una maquinaria cada vez más moderna.
La tecnificación de la maquinaria industrial es otro de los fenómenos que está emergiendo en nuestros días. El periódico El Confidencial señala en un artículo que John Deere era el tractor que todo agricultor quería tener, hasta que se pasaron de modernos.
Y es que el fabricante norteamericano ha iniciado un proceso de computarización de sus vehículos agrarios con la intención de ponerse a la cabeza, a nivel mundial, en la tecnificación de la maquinaria agrícola. Los nuevos tractores y cosechadoras de John Deere disponen de un ordenador a bordo que monitoriza muchas variables del trabajo agrario y acercan sus máquinas a la autonomía total.
Esto está dejando atrás a muchos agricultores, sobre todo a los de mayor edad, a los que tanta tecnología les coge un poco de lejos y a los que para ponerse a conducir una de estas máquinas modernas les resulta algo abrumador. Con tantos paneles táctiles, es como si se pusieran a los mandos de un cohete espacial.
Dice un agricultor cordobés, que firma en las redes sociales con el nombre de usuario de @Tomy_Rodhe, que la agricultora se ha convertido en el último campo de batalla de la tecnología mundial. Los fabricantes compiten entre sí para ofrecer las soluciones tecnológicas más avanzadas. En este camino, se olvidan de las personas que trabajan en el campo. Tanto es así, que muchos agricultores prefieren comprarse un tractor de segunda mano, que esté en buenas condiciones, que invertir en uno moderno con tanta tecnología, que no saben bien cómo funciona.
Esta tendencia también tiene repercusión en el trabajo de los mecánicos. Un mecánico actual debe tener conocimientos de informática. Los suficientes como para saber reprogramar o ajustar los dispositivos digitales con los que operan estas máquinas modernas.
La inclusión de tarjetas de circuitos integrados, que es el soporte con el que funcionan los ordenadores de a bordo de los tractores de nueva generación, como todos los ordenadores, hace que una avería en estos circuitos se resuelva con solicitar una tarjeta nueva a fábrica. Por lo que el agricultor tiene que ir a morir a la empresa para resolver la avería. La instalación de esta tarjeta se efectúa en los servicios técnicos de la marca. Un mercado cautivo con el que los fabricantes de maquinaria agrícola se aseguran una nueva fuente de ingresos.
Recambios universales y adaptables.
Cada marca de tractor, y yo me atrevería a decir que cada modelo, sobre todo de un tiempo a esta parte, trabaja con piezas únicas. Principalmente, en los elementos más importantes de la máquina, como el motor, el sistema hidráulico y la amortiguación. Algo que, para resolver una avería, resulta costoso y muchas veces poco operativo.
Por eso, para el mantenimiento de tractores, remolques y equipos de trabajo, y para el arreglo de las averías más frecuentes, los distribuidores de Dovabe, un almacén de recambios para maquinaria agrícola de Lugo, referente en su sector en Galicia, y que ahora también opera por internet, recomiendan tener siempre a mano recambios universales, compatibles y adaptables.
Tal y como se ha desarrollado la industria de la maquinaria agrícola, el trabajo de un mecánico agrario tiene mucho de creatividad. Con los medios de los que dispone, debe ser capaz de devolver la operatividad a las máquinas averiadas, reduciendo costes, pero sin perder en prestaciones.
Esto significa que debe conocer en profundidad el funcionamiento de cada uno de los motores, sus particularidades y saber cómo resolver las averías, adaptando los recambios que tiene disponibles. No se trata de quitar la pieza antigua y poner una nueva. Con frecuencia hay que hacer pequeñas modificaciones.
Algunos de estos recambios adaptables más utilizados son los alternadores de motor, los actuadores de freno, los amortiguadores a gas, las bombas de los sistemas hidráulicos y los ejes de toma de fuerza.
El cambio de neumáticos.
Por lo aparatoso que resulta, el cambio de neumáticos es otra de las tareas que suele realizar un mecánico agrario. Resalta la revista Agricultura que todos los neumáticos para tractor no son iguales y que este producto ha evolucionado de manera considerable en los últimos tiempos. Un tractor utilizará unos neumáticos u otros, dependiendo del tipo de trabajo que vaya a realizar, de las características del terreno de cultivo y de la fuerza de tracción que necesite.
Los neumáticos para tractores y maquinaria agrícola se dividen en dos grandes categorías: radiales y diagonales. Los primeros son los más utilizados en la agricultura moderna porque ofrecen una mayor superficie de contacto con el suelo, mejoran la estabilidad del vehículo y reducen la resistencia a la rodadura. Gracias a ello, el tractor consume menos combustible y puede desplazarse con mayor comodidad por carretera o entre diferentes parcelas.
Los neumáticos diagonales, por su parte, destacan por su robustez y por proporcionar una tracción superior en condiciones de trabajo exigentes. Son una opción interesante para labores que requieren un gran esfuerzo de arrastre o para terrenos especialmente difíciles, donde la resistencia del neumático es determinante.
Otro aspecto fundamental es el diseño de la banda de rodadura. La forma, profundidad y separación de los tacos influyen directamente en la capacidad de agarre del tractor. En parcelas con barro, humedad o terrenos blandos, conviene montar neumáticos con tacos profundos y bien separados, ya que facilitan la evacuación del barro y aumentan el agarre a la tierra. En cambio, sobre suelos secos y compactos resulta más adecuado un dibujo menos profundo, que reduzca las vibraciones.
La disposición de los tacos cambia según el trabajo que vaya a realizar la máquina. Para labores agrícolas como el arado, el cultivo o la preparación del terreno, se emplean dibujos orientados a maximizar la tracción. En cambio, cuando el tractor realiza principalmente tareas de transporte por caminos o carretera, son preferibles neumáticos con un dibujo más continuo y tacos más próximos entre sí, ya que ofrecen una conducción más estable.
Un mecánico en la plantilla.
Cristóbal, un agricultor de Moral de Calatrava, un pequeño pueblo de la provincia de Ciudad Real, cercano a Valdepeñas, montó con sus 8 hermanos una cooperativa de servicios agrarios. A cada uno le adjudicó un rol. Unos eran tractoristas, otros hacían trabajos manuales, él llevaba la contabilidad, otro hacía las compras y trataba con proveedores y a su hermano pequeño, Alfonso, le encargó el trabajo de mecánico.
Este es un sistema bastante habitual en el campo manchego, donde las cuadrillas ya están formadas a priori, sobre todo para trabajar en las grandes campañas de recolección, como la vendimia o la recogida de la aceituna. Campañas para las que se solía llevar a la familia al completo, mujeres e hijos en edad de trabajar, incluidos.
Cristóbal y sus hermanos, además, araban las tierras de otros, podaban las viñas y recogían el cereal.
Destinar a uno de los hermanos al mantenimiento de la maquinaria era una cuestión básica. Entre todos habían invertido mucho dinero en comprar máquinas agrícolas y debían tenerlas en condiciones para cuando se necesitaran.
En gran medida, Alfonso era autodidacta. Un hombre curioso al que siempre le llamó la atención el funcionamiento de los motores. Aparte de la destreza que alcanzó con la mecánica, asistió a algún que otro curso, impartido, principalmente, por las empresas fabricantes. La habilidad que desarrolló, le hizo que se ganara una reputación en el pueblo, de manera que otros agricultores de la zona le llevaban sus tractores cuando se estropeaban. Así Alfonso obtenía unos ingresos adicionales y aportaba algo de dinero a la cooperativa familiar cuando era necesario.
En explotaciones agrarias muy mecanizadas o en empresas de servicios como la de Cristóbal, contar con un mecánico en plantilla aumenta la productividad. El trabajo de un mecánico agrario no se limita a abrir un taller cara al público o a trabajar en el servicio técnico de un concesionario, si tiene la suerte de entrar. Las opciones que tiene son más variadas.
Cómo es lógico, en las grandes campañas de recolección o cuando había poco trabajo, Alfonso daba soporte a sus hermanos conduciendo un tractor o podando las cepas de una viña. Pero, en lo principal, su trabajo estaba especializado.
Hoy, el trabajo de Alfonso es uno de los perfiles más demandados en el campo español.