Las empresas españolas han hecho un esfuerzo considerable estos últimos años por digitalizarse. Han invertido en equipos informáticos, se han hecho con páginas web y tiendas online, han asignado recursos a mejorar la ciberseguridad y han adquirido herramientas digitales de gestión. De poco sirve todo esto si no se realiza un mantenimiento informático continuo y adecuado. Mantenimiento que se efectúa por medio de los departamentos informáticos de las empresas, cuando existen, o contratando empresas técnicas del sector.
Unas 700.000 empresas y autónomos se han beneficiado del Kit Digital, según datos oficiales publicados en España Digital, una página web del gobierno de España. El Kit Digital es un programa de ayudas públicas financiado por fondos de la Unión Europea que impulsaba la digitalización de las pymes y autónomos. Se puso en marcha en el 2022 y se ha prorrogado hasta este año 2026. Este dato nos da una idea bastante exacta de todo este esfuerzo de modernización que ha realizado el tejido empresarial español en los últimos años.
Digitalizarse cuando venimos de una práctica, en su mayoría, analógica, tiene sus riesgos. El primero de ellos es la necesidad de formar a las plantillas en el uso de estas nuevas herramientas digitales. En este proceso de iniciación y aprendizaje se cometerán errores. Y algunos de ellos motivarán averías. Sin un técnico informático detrás, esta transformación no es sostenible.
Por otro lado, cuando dependes de los equipos informáticos y del software, una interrupción del servicio puede resultar catastrófica. Te lo puedo asegurar yo, que lo he vivido. Que se cuelguen los ordenadores, que se bloqueen las redes informáticas de la empresa o que te quedes sin wifi supone una parada en seco de la actividad. La intervención de los servicios técnicos informáticos es indispensable. Cuanto más tiempo se tarde en resolver la incidencia, más dinero perderá la empresa.
Vamos a ver en concreto en qué consiste un mantenimiento informático de calidad. ¿Cuáles son algunas de las tareas más importantes que realizan estos servicios técnicos? Te las presentamos a continuación.
Mantenimiento de los equipos informáticos.
Los técnicos de Omega 2001, un equipo madrileño que lleva prestando apoyo de servicio técnico informático a otras empresas desde hace más de 20 años, dicen que una de las funciones básicas de los técnicos informáticos es la instalación y mantenimiento de los equipos informáticos de la empresa. La instalación del hardware y del software. Comprobando que funcionan antes de permitir su uso por parte de los trabajadores.
Muchas veces la instalación de estos equipos supone una formación de los trabajadores que los van a usar. Los técnicos, en teoría, no están obligados a hacerlo. Pero dan instrucciones de uso a los operarios para evitar problemas.
Cuando una empresa recurre a un servicio técnico informático, lo que busca realmente no es solo adquirir tecnología adicional, sino conseguir que todos sus recursos digitales funcionen de forma coordinada y respondan a las necesidades de su actividad. Para ello, es necesario trabajar tanto con los equipos físicos como con los programas que permiten utilizarlos.
En el apartado de hardware encontramos ordenadores, impresoras, escáneres, servidores, terminales de venta y otros dispositivos que pueden formar parte de la infraestructura tecnológica de una empresa. El técnico se ocupa de su instalación, conexión y configuración, además de integrarlos en la red para que puedan compartir información y recursos de forma adecuada.
El software constituye la otra parte fundamental. El primer paso suele ser instalar y configurar el sistema operativo, como Windows o alguna versión de Linux. A continuación se incorporan las aplicaciones que necesita cada negocio: programas de contabilidad, gestión de almacenes, facturación, planificación de recursos empresariales (ERP) o herramientas específicas para determinados departamentos.
El trabajo del técnico no consiste normalmente en desarrollar estos programas desde cero, sino en dejarlos correctamente configurados para que puedan ser utilizados por los empleados. Esto implica adaptar determinadas opciones, conectar dispositivos, establecer permisos y comprobar que cada herramienta funciona de acuerdo con las necesidades de la empresa.
También puede desempeñar una función formativa. Los trabajadores necesitan conocer aquellas funciones del programa que están relacionadas directamente con sus responsabilidades, sin tener que aprender todas las aplicaciones de un programa. Por ejemplo, en un terminal de punto de venta, un empleado suele utilizar principalmente las funciones relacionadas con los cobros, el inventario, los pedidos y el cierre de caja.
Por este motivo, el técnico informático puede enseñar al personal cómo utilizar correctamente las aplicaciones instaladas. Aunque no sea especialista en contabilidad, puede explicar al departamento correspondiente cómo manejar su programa contable y aprovechar las herramientas disponibles para agilizar sus tareas.
Mantenimiento de las redes.
La interconexión de los equipos informáticos resulta indispensable para que sean realmente útiles a la empresa, ya que permite transmitir datos de forma ágil entre los puntos de producción y los órganos directivos, optimizando la toma de decisiones y la mensajería interna. Para responder a estas necesidades de comunicación corporativa, las redes más utilizadas por las empresas, tal y como señala Tokio School, son las redes LAN, MAN y WAN.
La red LAN (Local Area Network o Red de Área Local) está diseñada para interconectar ordenadores y periféricos dentro de un espacio geográfico limitado, como una oficina, un departamento o un edificio completo. Para garantizar la máxima velocidad de transferencia y blindar la seguridad de la información sensible, suele implementarse mediante tecnología Ethernet a través de cableado físico exclusivo que no sale de las instalaciones.
La red MAN (Metropolitan Area Network o Red de Área Metropolitana) abarca un área geográfica mayor, como una ciudad o un polígono industrial. Su función principal es vincular diferentes centros de trabajo, sedes corporativas o almacenes separados entre sí por varios kilómetros. Para ello, suele aprovechar la infraestructura del cableado telefónico o de fibra óptica mediante líneas privadas de la empresa.
Por su parte, la red WAN (Wide Area Network o Red de Área Extensa) ofrece la mayor cobertura geográfica, conectando equipos y subsistemas distribuidos a nivel nacional o internacional. Destaca por su alta capacidad de transmisión de datos a gran distancia, siendo Internet el ejemplo de red WAN más representativo y utilizado a nivel mundial, aunque las grandes corporaciones también emplean redes privadas virtuales de alcance global.
El trabajo de un técnico informático resulta fundamental para garantizar la operatividad de estas estructuras. Este profesional no solo se encarga del diseño, cableado e instalación inicial de los equipos e interfaces de la red, sino que asume el mantenimiento preventivo y correctivo de todo el sistema. Entre sus funciones diarias destacan la configuración de routers y switches, la gestión de la seguridad mediante cortafuegos, la resolución de incidencias y la actualización constante de protocolos para evitar filtraciones de datos o paradas en la actividad empresarial.
Almacenamiento de datos en la nube.
Este es un asunto que está de actualidad. Todos los usuarios, aunque no sepamos exactamente de lo que estamos hablando, nos referimos con frecuencia al almacenamiento en la nube. Sabemos que los documentos: fotos, videos, documentos de Excel, PDFs, documentos de Word no se guardan en la memoria del ordenador o del teléfono móvil. Sino que se hace de manera externa, en la nube. No saturando así el sistema operativo del dispositivo. Pero guardar datos en la nube no es guardarlos en el limbo. En un lugar etéreo que no sabemos dónde está. Como explica Microsoft, se guardan en servidores físicos (máquinas de almacenamiento), parecidos a lo que vendría a ser un disco duro externo de un ordenador, pero mucho más grandes. Estos servidores pueden ser propiedad de la empresa o alquilarlos a un proveedor de servicio de almacenamiento.
Tanto si son los servidores de la empresa como si son un servicio externo, el técnico informático configura la transferencia de datos, comprueba las medidas de seguridad y resuelve averías e incidencias.
Un servidor en la nube es un recurso de computación potente y virtualizado que se aloja en centros de datos remotos gestionados por proveedores de servicios en la nube. A diferencia de un servidor físico tradicional instalado en las oficinas de una empresa, un servidor en la nube no depende de una máquina concreta, sino que funciona a través de una tecnología llamada virtualización.
Esta tecnología utiliza un software denominado hipervisor para dividir los recursos físicos de múltiples servidores, como la capacidad del procesador, la memoria RAM y el espacio de almacenamiento, en varias máquinas virtuales independientes. De este modo, los datos y aplicaciones se guardan distribuidos en esta infraestructura digital compartida de forma totalmente transparente para el usuario.
El acceso a esta información se realiza a través de Internet mediante conexiones seguras y cifradas, lo que permite consultar los archivos desde cualquier ubicación y dispositivo. Entre sus principales ventajas destaca la flexibilidad y escalabilidad: si una empresa necesita más capacidad de almacenamiento o potencia de cálculo para gestionar un aumento en el volumen de datos, los recursos del servidor virtual se pueden ampliar de forma inmediata sin necesidad de adquirir nuevo equipamiento físico. Este modelo garantiza una alta disponibilidad, protegiendo la información ante posibles fallos en los equipos informáticos de la empresa.
Soluciones de ciberseguridad.
Si bien un técnico informático no desarrolla herramientas y programas de ciberseguridad, como sí lo hacen los ingenieros y programadores, puede instalar en el sistema de la empresa soluciones que protejan la información y los equipos, como cortafuegos, antivirus y otros software. De hecho, esta es una de las tareas que más demandan las empresas.
El asunto de la ciberseguridad es uno de los puntos débiles en la digitalización de las empresas. En especial en las pymes. El periódico Acueducto 2.0 indica que solo el 14% de las pequeñas empresas tienen un plan específico de seguridad digital. Su manera de proceder habitual es llamar al técnico cuando han recibido un ciberataque.
Ante un escenario en constante evolución, donde las amenazas y las técnicas de ciberdelincuencia se perfeccionan de manera continua, salvaguardar la infraestructura y la información confidencial que manejan las empresas se ha convertido en una prioridad estratégica que requiere asistencia especializada.
Esta creciente necesidad ha impulsado un auge sin precedentes en el sector, reflejado en un aumento del 7 % en la demanda de profesionales que realicen tareas de ciberseguridad en España, según datos de LinkedIn. Para hacer frente a estos desafíos, el mercado laboral requiere una diversidad de perfiles altamente especializados. Destacan figuras directivas como el Chief Information Security Officer (CISO), responsable de diseñar las estrategias de seguridad corporativas, junto a los ingenieros de ciberseguridad, quienes desarrollan software y herramientas para corregir vulnerabilidades del sistema. La figura del auditor de ciberseguridad o hacker ético resulta clave para ejecutar pruebas de penetración e identificar puntos débiles en los sistemas informáticos de la empresa.
En la primera línea se sitúan los analistas de ciberseguridad y los técnicos informáticos. Estos profesionales son los encargados de monitorizar el tráfico de datos, detectar brechas en tiempo real y gestionar la protección diaria de las redes empresariales. Su labor técnica garantiza el correcto funcionamiento de las defensas implementadas, reaccionando con rapidez ante cualquier anomalía y asegurando la continuidad de la actividad de la empresa. En definitiva, la destreza de los técnicos digitales es una garantía para transformar las estrategias de ciberseguridad que han desarrollado los diseñadores y programadores en un recurso efectivo.
Cuando una empresa no tiene un departamento de ciberseguridad, como suele suceder en la mayoría de las pymes, el técnico informático sugiere e instala los programas y soluciones que mejor se adaptan a las necesidades de la empresa.
Un servicio técnico que se anticipe a los problemas.
Al final, lo que busca una empresa es un servicio técnico informático que se adelante a las incidencias y a las averías antes de que se produzcan. Esta exigencia obliga a los técnicos a monitorizar casi cada día los sistemas informáticos de la empresa. Y a estar disponible inmediatamente cuando surge un problema.
Un técnico informático no es un mecánico digital. Un mantenimiento informático de calidad es un trabajo silencioso, que pasa prácticamente desapercibido, y que se comprueba cuando a una empresa no le aparecen incidencias informáticas o le pasan muy de vez en cuando.