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¿Es posible dejar de fumar?

Fumar esta mal visto por la sociedad. Este mal hábito que tienen algunas personas y se compara con un lento suicidio, esta considerado como una adicción. Desde Disposablevapeshop.es, aseguran que es posible dejar el hábito con ayuda de un vapeador. La teoría es empezar con un nivel de nicotina, semejante al de un cigarrillo e ir disminuyendo esa cantidad de forma paulatina, hasta eliminar su presencia totalmente.

Los vapeadores pueden adquirirse con o sin nicotina. En estos últimos puedes añadir la nicotina a parte para ir regulando y controlando la cantidad. Desde la aparición del cigarrillo electrónico, se han considerado estos artilugios como herramientas útiles para luchar contra el tabaquismo. La cuestión es si realmente ayudan o no es más que un cambio de adicción. Dejar un cigarrillo para vapear, parece hacer la misma cosa con un medio diferente.

Independientemente de la opinión que nos merezca este hecho, o los fumadores en general (da lo mismo que fumen tabaco o inhalen humo procedente de un aparato), lo que realmente interesa saber es si es posible dejar de fumar.

Realmente lo es. Existen millones de exfumadores a lo largo y ancho del planeta. Teniendo en cuenta este dato, la respuesta es contundentemente afirmativa. Si, se puede dejar el tabaquismo. En realidad, cualquier hábito o adicción puede dejarse a un lado. Para ello es necesario querer hacerlo.

Si quieres dejar de fumar, probablemente, dejaras de fumar. Es así de sencillo. Lo que no resulta tan simple es reconocer que no, que muchas veces el fumador, no desea dejar de fumar. En su fuero interno lo sabe y sucumbe al autoengaño, alegando su incapacidad para abandonar el tabaco. Lo mejor, sería y es, reconocer que no se quiere abandonar. Te gusta el tabaco, te gusta fumar y no hay más que hablar.

Podemos ser plenamente conscientes de que el tabaco es malo, malísimo para la salud. La propia y la de los que nos rodean. Podemos estar seguros de que nos hace daño y sentirnos mal físicamente, cuando fumamos. Sabemos de sobra que el tabaquismo nos impide saborear las comidas, gozar de buen olfato, produce secreciones desagradables, tos, etc. Lo sabemos bien sabido, porque los medios, los médicos y los no fumadores están siempre con la misma cantinela. No les falta razón. La tienen toda.

Sin embargo, del mismo modo que esa lección esta más que aprendida, no dejas de fumar. Lo intentas. Lo intentas en vano una y otra vez. Esa es la clave, intentarlo sin más. Porque en realidad, el fumador no está convencido de querer ser un exfumador y recuperar el gusto, el olfato y la buena salud, entre otras muchas cosas.

Ahora bien, en el momento que una persona, tiene claro, clarísimo que quiere dejar el tabaco, lo deja. A veces con ayuda, a veces por cuenta propia.

Lo más habitual, cuando se deja el tabaco es padecer una serie de síntomas, resultado de la falta de nicotina en el organismo. Reconocer esos síntomas para no pensar que ocurre algo grave, es importante a la hora de dejar el hábito.

Estos síntomas son resultado de la abstinencia. Son pasajeros y según cada persona, pueden presentarse con mayor o menor intensidad. Lo más importante, en caso de aparición, es no sucumbir a ellos.

Síntomas de abstinencia al dejar de fumar

Ya has decidido dejar de fumar, quieres hacerlo y estas en ello. Reconocer los síntomas es la mejor manera de no recaer. Para ello, vamos a hablar de esos síntomas y su posible manejo para evitar recaídas tabaquiles.

Lo primero que sentirá un fumador que esta dejando de fumar, son ganas de encender un pitillo. El deseo de sucumbir puede ser abrumador en según que personas. Otras, es posible que ni lo sientan. La mejor manera de controlarlo es evitar pensar en ello. Obviar el tabaco y no pensar que no puedes fumar y que no vas a hacerlo más, alivia esa carga. Distraerse, realizar actividades que mantengan la mente ocupada y sobre todo las manos (parece una cosa absurda pero en numerosas ocasiones, los fumadores, fuman por tener algo en las manos). Evitar tomar bebidas o alimentos que inciten a fumar, como el café o la cerveza y sustituirlo por otros que eliminen las ganas, como la leche o el zumo.

Estas son algunas de las cosas que se pueden hacer para manejar ese deseo, también esta la posibilidad de utilizar medicamentos bajo prescripción médica. Lo más importante es ser consciente de que esas ganas, pasarán y si pasan una vez, pasarán todas las veces.

Dejar un hábito de esta clase, puede hacer que la persona sienta durante el proceso irritación, mal humor o este molesto. Esa irritabilidad esta dentro de lo normal, controlarlo puede ser tan simple como cobrar conciencia de porque esta dejando de fumar y sentirse mejor por hacerlo.

Nerviosismo e inquietud suelen también acompañar al mal humor y el deseo de fumar. Al cuerpo le falta un componente que ha estado recibiendo durante mucho tiempo, ahora que no cuenta con esa nicótica adictiva, la inquietud y el nerviosismo lo hacen patente. Realizar alguna actividad física ayudará a reducir esos niveles de nerviosismo. Caminar cuando se sienta esa inquietud y evitar el consumo de bebidas que puedan influir en ese estado es una buena manera de manejar esos momentos.

Puede fallar la concentración. Por las mismas razones ya citadas. El cuerpo esta habituado a una sustancia que ya no le llega y su atención se centra en la falta. Evitar realizar actividades que requieran mucha concentración es lo mejor que se puede hacer durante los primeros días.

La dificultad para conciliar el sueño es otro mal común debido a la abstinencia. Durante los primeros días, es muy probable que los pensamientos tabaquiles y demás añadidos, impidan conciliar el sueño. Dejar de tomar bebidas estimulantes al final de la tarde o la noche, ayudará a controlar la situación. Mantener una rutina de sueño, acostándose y levantándose a la misma hora cada día. Realizar mas ejercicio durante el día y no tomar comidas copiosas antes de irse a la cama, son algunas de las cosas que se pueden hacer para conciliar el sueño.

La aparición de un hambre atroz es uno de los efectos colaterales de dejar de fumar. El aumento del apetito y la disminución de la quema de calorías por parte del organismo, puede conllevar un poco deseable aumento de peso. Además de la ansiedad propia generada por el estrés que supone dejar el hábito que puede manifestarse comiendo de forma desproporcionada.

Para manejar este revés, es importante llevar unos hábitos alimentarios saludables. Procurar no picar entre horas y en el caso de hacerlo, tratar de tomar alimentos saludables, bajos en calorías y que mantengan las manos y la boca ocupados, apio, zanahoria o caramelos sin azúcar son adecuados.

Hacer deporte o simplemente caminar. Cualquier actividad que suponga un mínimo esfuerzo físico. Otro truco es comer sin distracciones. Este pequeño detalle puede suponer una gran diferencia en la ingesta de alimentos. Comer de forma distraída puede inducir a comer más sin darse cuenta.

Otros síntomas de la abstinencia son la ansiedad, la tristeza o sentirse deprimido durante un tiempo. Son factores añadidos y ligados inherentemente al hecho de dejar el tabaco.

Lo más importante es que, todos estos síntomas, independientemente de la medida en la que se experimenten, son pasajeros. En unas pocas semanas, el tabaco será historia y estos síntomas, también. Dando paso a una sensación de bienestar y plenitud olvidada.

En el caso de que los síntomas sean intensos, siempre se puede (y se debe) acudir a un profesional que ayudará a paliarlos y manejarlos. En definitiva, si, dejar de fumar es posible, siempre y cuando se quiera.

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