El tantra mejora tu relación de pareja.

Pareja feliz

Las parejas que han asistido juntas a terapias y retiros de tantra orientados para parejas dicen que han salido de allí con una conexión emocional más fuerte y con una mayor complicidad.

El psicólogo y sexólogo clínico Ezequiel López confesó en una entrevista concedida al Noticiero de la FM que las parejas que practican tántra juntas alcanzan unos estados de conexión espiritual superiores a los que se logran con ningún otro método de relación habitual. El tantra es una vivencia completamente recomendable para una pareja estable, alineada con los mismos objetivos y que comparte un proyecto de vida en común. Ya que las sesiones redimensionan los sentimientos que se prodigan entre ambos. En la entrevista, el especialista remarcó que el tantra ante todo es una filosofía, no es solo una práctica.

Dicen que la rutina mata el amor, pero es más la desconexión entre la pareja, la falta de compartir tiempo de calidad, lo que va erosionando poco a poco la relación. Al menos en los tiempos que corren. Pasa a veces que, cuando una pareja se piensa que está consolidada, cada uno de los miembros se entrega a su faceta más personal. A su carrera profesional, a ese sinfín de responsabilidades que ha contraído por su cuenta.

Están tan separados en sus vidas que cuando coinciden les cuesta conectar. Ya no solo en el aspecto íntimo, sino tan siquiera para mantener una conversación profunda. Algo que se salga de lo que han comido al mediodía, del último chisme que corre por la oficina o de la última ocurrencia que han visto en un programa de televisión.

Por lo visto, las terapias de pareja planteadas desde el tantra logran reconectar a la pareja. Reforzando los vínculos más si cabe, en algunos casos, que cuando la pareja empezó a formarse. En esos momentos mágicos del comienzo.

La falta de presencia mata a la pareja.   

Señala el blog Mindful Science que cuando una pareja no está junta, no comparte tiempo de calidad, va haciendo que la relación poco a poco se disuelva.

No es eso que se dice de que la distancia es el olvido. Con frecuencia, con demasiada frecuencia, la pareja está físicamente junta, el uno al lado del otro y, sin embargo, se encuentran emocionalmente distantes, ausentes. Esa imagen clásica en la que una pareja se va a cenar a un restaurante, y en lugar de hablar entre ellos, cada uno está mirando su móvil. Seguro que lo has visto alguna vez. Puede que te haya pasado a ti.

Las parejas entran en piloto automático. Las conversaciones se hacen más superficiales. Se repiten las preguntas. Todos los días se parecen. No hay nada nuevo. Están juntos, pero se sentirían igual si estuvieran separados. Puede que incluso mejor. Puede que estuvieran más contentos si, en lugar de cenar uno frente al otro, estuvieran tomándose una cerveza con su amigo o con su amiga hablando de tonterías.

Es triste, pero sucede. La relación entra en una fase de autorregulación que evita el conflicto. A nadie nos gusta sentirnos mal con otra persona, y menos con el ser humano con el que se supone que compartimos la vida. No queremos incomodarlos con nuestras preocupaciones. Por eso, en lugar de hablar las cosas, de expresar lo que nos hace sentir bien o mal, corremos un tupido velo y nos acomodamos en el frío y confortable sofá de la incomunicación.

En las relaciones sentimentales, la comunicación no se limita a las palabras. Los gestos, las miradas, las caricias, los abrazos a menudo dicen más que un intercambio de frases.

¿Qué es el tantra y cómo puede fortalecer la pareja?

El tantra es un conjunto de prácticas y una filosofía ancestral originaria de la India que pretende alcanzar la liberación por medio del cuerpo y la experiencia. Tantra en sánscrito significa “tejer”, “trama”, “continuidad”.

Comenta la formadora de tantra Amerai Carrera en la página web de Telecinco que el tantra se suele confundir con el sexo, pero ni tan siquiera es una práctica sexual. Es un encuentro con uno mismo. Una oportunidad de tomar conciencia del presente, prestando atención a las sensaciones que percibimos con los cinco sentidos.

Al practicarse en pareja, con la pareja habitual, alcanza una especial relevancia, ya que fomenta la confianza en el otro, la apertura emocional, la sintonía y la complicidad.

Hay retiros de tantra que están enfocados al amor y van dirigidos a parejas. En estos retiros se realizan sesiones de yoga, taichí, caminatas por la naturaleza, natación, abrazos, susurros, respiración. Ya solo el simple hecho de acompasar la respiración con tu pareja, y hacerlo en un ejercicio de concentración, crea una unión palpable que no solemos reproducir en muchos contactos que mantenemos en el día a día.

Todo en estas terapias y retiros va dirigido a la conexión. De una manera libre y voluntaria. Los miembros de la pareja comparten su energía. Son conscientes de las sensaciones que están experimentando y responden a la otra persona en función de lo que les demanda.

Señala Amerai que el tantra es un poderoso recurso para romper el aburrimiento. Una sensación que a menudo se apodera de las parejas. Con las sesiones de tantra, la pareja puede construir algo hermoso y creativo en un estado de plenitud, gozo y gratitud.

Mejora la conexión emocional.

Los ejercicios de tantra en pareja fortalecen el vínculo emocional entre las dos personas. Están centrados en la presencia, la escucha y la atención mutua. Ambos son generadores y receptores de energía al mismo tiempo. Lo que hace que sean conscientes de las sensaciones que experimentan cada uno de ellos, al tiempo que comprenden mejor las reacciones, necesidades y demandas de su compañero o compañera.

Hay una leyenda hindú que alimenta el origen del tantra y que explica en gran medida esta relación. Es el matrimonio entre el dios Shiva, que simboliza la energía masculina, y la diosa Parvati, que simboliza la femenina.

La página web HD Asian Art cuenta la leyenda de que Parvati era una princesa hindú, hija del rey Himavan y la reina Mainavati, los reyes de las montañas del Himalaya. Y que desde muy joven se sintió atraída por la sabiduría de Shiva, quien había creado y destruido el mundo varias veces. Era tal su atracción, que fue a buscar al dios con la intención de casarse con él.

Cuando lo encontró, se topó con un anciano que estaba dedicado a la meditación. Aquella escena no frenó a Pavarti, todo lo contrario. Sentada junto al asceta, pasaba largas horas formulándole preguntas para saciar su curiosidad.

Pavarti, que se dio cuenta de que su esposo se esforzaba en contestarle, fue afinando sus preguntas y él profundizando sus respuestas. La dedicación que se procuraban el uno al otro; él, por responder las preguntas de su compañera, ella por agudizar el ingenio del sabio, crearon una unidad inquebrantable que no hacía más que crecer día tras día. El matrimonio entre Parvati y Shiva simboliza la unión entre la energía masculina y la femenina. La cual, en su interacción, crea una de las fuerzas más poderosas del universo.

Fomenta el autoconocimiento.

El tantra también aborda la manera en la que una persona se relaciona consigo misma. Le permite identificar bloqueos emocionales, inseguridades, dificultades para expresar sus emociones, y le da herramientas para poder superarlos. Todo eso sin olvidar que los ejercicios tántricos son una forma efectiva y agradable de descubrir cómo responden los sentidos ante diferentes estímulos.

Elena, una mujer que entró en contacto con el tantra por curiosidad, confiesa que, tras asistir a un retiro tántrico organizado por Maite Domenech, una conocida terapeuta tántrica que lleva más de 30 años ayudando a individuos y parejas con los beneficios de esta disciplina y que ha escrito libros y colaborado en televisión y radio, comenta que el retiro le permitió conectar con aspectos profundos de su personalidad que mantenía escondidos. Todo ello dentro de un ambiente ameno, potente y estimulante.

Son varios los testimonios que podemos encontrar sobre cómo el tantra ha servido de apoyo para impulsar el crecimiento personal. Montse se adentró en el tantra con la intención de superar una herida emocional que no lograba dejar atrás. El tiempo que estuvo acudiendo a terapia fue como estar en una burbuja protectora que le permitía expresar sus emociones con libertad. Aquellas emociones salían por sí solas, sin que hubiera una intención por soltarlas. En toda esa dinámica, la herida sanó sola.

En las sesiones de tantra se ríe, se llora, se vibra, se sienten emociones impredecibles. Eloi, que también ha acudido a actividades de tantra, comenta que las reacciones emocionales emergen de manera natural y que el tantra te enseña a observarlas, a no juzgarlas y a percibir cómo poco a poco se van desvaneciendo en el aire, llevando al individuo a un estado de paz interior.

El tantra resulta interesante tanto para la pareja como para el individuo, pues lo conduce por un camino de descubrimiento personal que resulta liberador.

La relación consciente.  

El tantra, como sucede con muchas otras disciplinas de origen oriental, como el yoga, el taichí o el mindfulness, que en cierto modo bebe de la meditación budista, potencia la consciencia. No confundir con la conciencia; son cosas diferentes. Se trata de vivir el aquí y el ahora. De disfrutar lo que está pasando en el momento. De abrir nuestra mente y nuestro cuerpo a las sensaciones que nos transmiten los sentidos. Una filosofía que tiene un efecto sanador.

El ritmo de vida que imponen los tiempos modernos nos conduce a lo contrario. A vivir atrapados en el pasado o volcados en un futuro que aún no ha llegado. Haciéndonos perder por el camino lo que está sucediéndonos en el momento. Sus efectos ya los conocemos. Agotamiento físico y mental. Preocupaciones que se nos van de la cabeza. Alteraciones que nos desequilibran emocionalmente. Estrés, ansiedad.

En este sentido, el tantra tiene un efecto medicinal. Es ese “reset” que necesitamos. Es esa parada que nos pide el cuerpo y la mente para reencontrarnos con la vida y que la inercia no nos lleve por delante.

Volviendo al tema de las parejas, que es el que nos ocupa en este artículo, la consciencia refuerza los lazos sentimentales. Es una experiencia compartida, que los dos están viviendo de manera simultánea, de una forma intensa y fluida.

Es volver a hacer cosas juntos, pero cosas que son enriquecedoras, que les hacen crecer a los dos. Es recuperar el sentido de la pareja. El compañero de camino, el compañero de vida.

Los ejercicios de tantra elevan la autoestima personal, nos hacen sentirnos bien y aumentan la confianza en la pareja. Las sensaciones que van surgiendo son fruto de la interacción entre los dos.

Dedicar tiempo de calidad. 

Todas las relaciones humanas requieren tiempo. Se alimentan de experiencias compartidas. Una relación sentimental no es ninguna excepción.

Decimos que cuidamos a nuestros amigos porque pasamos tiempo con ellos. Porque vamos a visitarlos de vez en cuando, porque nos vamos de fiesta cuando la situación se presenta. Porque estamos ahí cuando lo necesitan.

Con el tiempo me he dado cuenta de que ser padre es un trabajo de acompañamiento. Más, cuando los hijos han crecido. Cuando eran pequeños, teníamos que darles de comer, llevarlos al colegio, vestirlos. Aun así, nos pedían tiempo. Tiempo para jugar con ellos, tiempo para sentarnos a ver una película, tiempo para ayudarles a hacer los deberes, tiempo para charlar de sus cosas. A los hijos hay que seguir viéndolos para que la relación no se enfríe.

Con la pareja pasa lo mismo, y el caso es que a veces nos olvidamos de eso. Sobre todo cuando la pareja lleva tiempo, cuando pensamos que está consolidada. Pero los lazos, si no se refuerzan, se van desatando.

No se trata de estar juntos todo el día. Eso puede ser agotador. Cada uno necesita su espacio. Pero al mismo tiempo, hay que buscar tiempo en común. Tiempo de calidad. Una de las múltiples actividades que podemos hacer para ocupar ese tiempo es asistir a actividades de tantra para parejas. Nuestra relación lo agradecerá.

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