Os cuento mi historia porque espero que os sirva de ejemplo para muchos que hayáis pasado por mi etapa de vida. Así, durante muchos años trabajé en arquitectura con lo que había aprendido en la universidad y con la experiencia del día a día.
Se me olvidaba decir que tengo en estos momentos 54 años. Sabía dibujar planos, entendía las proporciones, los espacios y los materiales. Me defendía bien, o al menos eso pensaba hasta hace unos años. Pero con el paso del tiempo empecé a notar algo que me preocupaba, y que supongo que también lo hará a muchas personas de mi edad. Me estaba quedando atrás. El mundo avanzaba muy rápido y yo seguía usando casi siempre las mismas herramientas. No estaba parado, pero sí un poco oxidado, esa palabra que es cruel para la generación de EGB.
Veía cómo otros arquitectos hablaban de diseño paramétrico, de modelos 3D complejos, de nuevas formas de trabajar. Yo asentía, pero en el fondo sentía que no dominaba ese lenguaje. Sabía lo básico, pero no lo suficiente como para sentirme seguro. Y eso, para alguien que quiere seguir creciendo, es una señal clara de que algo tiene que cambiar. Vale, yo entiendo que la generación Z venga muy preparada, pero nunca tendrá el esfuerzo que tuvimos el resto.
Fue entonces cuando decidí reinventarme. No fue una decisión fácil, porque volver a estudiar da respeto. Pensaba que quizás ya era tarde o que me costaría demasiado. Pero también sabía que seguir igual era peor. Así que empecé a buscar formación que realmente me ayudara a dar un salto, no solo un repaso superficial.
Así llegué al centro de formación Control Mad. Me llamó la atención que fuera un centro autorizado de Rhinoceros. Ya había oído hablar de este programa, pero nunca me había atrevido a aprenderlo en serio. Sabía que era muy potente, especialmente para arquitectos y diseñadores, pero también que requería dedicación. Precisamente por eso me pareció el lugar adecuado. Ahora mismo de lo mejor.
Rhinoceros, o Rhino como muchos lo llaman, es un programa de modelado 3D que permite crear formas muy precisas y complejas, algo que para nosotros es básico. A diferencia de otros programas que son mucho más rígidos, Rhino te da mucha libertad para poder crear.
Así es
Puedes empezar con una idea sencilla y llevarla muy lejos. Por ejemplo, para arquitectura es una herramienta increíble, porque permite pensar el proyecto desde el volumen, desde el espacio real. Ya no solo desde el plano que era lo que se hacía siempre, en mis tiempos.
En el curso empecé desde lo básico, pero pronto me di cuenta de que estaba aprendiendo una nueva forma de pensar. No era solo aprender botones o comandos. Era entender cómo construir un modelo, cómo controlar las curvas, las superficies y las proporciones. Poco a poco, lo que antes me parecía complicado empezó a tener sentido.
Una de las cosas que más me ayudó fue que el curso estaba muy bien enfocado a la práctica, y eso siempre mola. Eso me permitió ver rápidamente cómo Rhino podía mejorar mi trabajo como arquitecto. De repente podía explorar más opciones, probar ideas que antes descartaba por falta de tiempo o herramientas.
Rhinoceros me dio más libertad creativa. Empecé a diseñar sin tantas limitaciones técnicas. Si imaginaba una forma diferente, podía modelarla. Si quería ajustar un detalle, podía hacerlo con precisión. Esto no solo mejoró mis proyectos, sino también mi confianza. Sentía que volvía a estar al día, que hablaba el mismo idioma que otros profesionales actuales.
Además, Rhino se integra muy bien con otros programas. Eso es clave hoy en día. Puedes usarlo junto con herramientas de renderizado, de cálculo o incluso de fabricación digital. Esto abre muchas puertas a los arquitectos, porque el trabajo ya no termina en el diseño, sino que puede llegar hasta la construcción o la producción de piezas reales.
El papel de Control Mad fue fundamental en todo este proceso. No solo por ser un centro autorizado, sino por la forma de enseñar. Los profesores conocían bien el programa y también el mundo profesional. Eso se nota mucho. Entienden las dudas reales de un arquitecto que quiere mejorar, no solo aprender software por aprender.
Gracias a este curso sentí que dejaba atrás esa sensación de estar oxidado. Volví a tener ganas de aprender, de probar cosas nuevas. Me di cuenta de que la edad o el tiempo no son el problema, sino la actitud. Cuando te abres al cambio, aparecen nuevas oportunidades.
Mi historia no es especial, pero sí real, y espero que a todos os sirva.