Todo lo que hay que saber sobre las grúas de movilización

Perder la movilidad o la capacidad motriz supone un reto para todas aquellas personas que tienen que cuidar de personas mayores o dependientes con movilidad reducida. Los cuidados que hay que proporcionar a las personas que no se pueden valer por sí mismas implican un esfuerzo psicológico y físico para los cuidadores que, en determinadas ocasiones, pueden exigir que sea necesario incorporar ayudas técnicas para poder levantar y movilizar a los pacientes. En este punto, entran en juego las grúas ortopédicas, una de las herramientas más útiles a la hora de facilitar el desarrollo de las tareas diarias que tiene que llevar a cabo el cuidador, dentro de un contexto cómodo y seguro para la persona asistida y el propio cuidador.

Es habitual que, cuando el paciente todavía posee unas mínimas capacidades de movilidad o existe más de un cuidador para atender las necesidades del paciente, las movilizaciones necesarias para realizar el aseo o un traslado dentro del domicilio se lleven a cabo de manera manual. Pero cuando las limitaciones de movimiento se hacen más notables y se produce la imposibilidad de realizar las tareas con total garantía de seguridad, se recurre a soporte extra para poder llevarlas a cabo sin que se produzca un accidente. Este soporte extra son las grúas ortopédicas.

Gracias a las grúas ortopédicas domiciliarias, se dispone de ayuda técnica con la que, de forma sencilla y segura, se resuelven las necesidades de transferencia de las personas mayores dependientes o aquellas que padecen problemas de movilidad. No es necesario esperar a que la capacidad de movimiento del paciente sea totalmente nula. Desde que se produce el deterioro de las habilidades para moverse y se ve comprometida la eficiencia de los traslados, es muy recomendable recurrir a este tipo de soluciones para realizar cualquier transferencia o movilización que requiera levantar a la persona asistida.

El uso de las grúas se vuelve importante

Sobre todo, en aquellos casos en los que la persona carece de movilidad y el cuidador no puede moverla con plenas garantías de seguridad. Los cuidados de las personas mayores o dependientes son más o menos exigentes debido a varios factores, como el nivel de autonomía e independencia. En muchos casos, la asistencia domiciliaria de los adultos mayores es una clara respuesta ante la necesidad de apoyo en las tareas básicas a consecuencia del deterioro de la movilidad. En Cuidaria, se han encargado de seleccionar las principales necesidades que tienen las personas y han buscado las mejores soluciones para cada caso, disponiendo de alquiler de grúas para personas mayores y enfermos. Ellos mismos nos recuerdan que pueden darse situaciones de poca movilidad tras sufrir un accidente y requerir este tipo de elementos durante la fase de recuperación.

A medida que avanza el deterioro de las personas, las necesidades de asistencia del paciente aumentan, lo que implica que el esfuerzo del cuidador también se vea aumentado y se dedique más tiempo a las tareas cotidianas.

Algo que en apariencia puede resultar sencillo, como levantar a una persona de la cama para proporcionarle las rutinas de higiene, vestuario y alimentación, puede suponer un gran problema para los familiares y los cuidadores cuando la persona apenas tiene movilidad y no puede colaborar en su traslado de manera activa. Utilizar una grúa de movilidad hace posible que se puedan desarrollar esas rutinas en las circunstancias de mayor complejidad sin que se vea comprometida la seguridad y el confort del paciente o su cuidador.

Dentro de las ventajas que proporciona este tipo de ayuda técnica se destacan las que siguen a continuación, como la optimización del tiempo. La asistencia a las personas mayores dependientes se basa en una serie de rutinas que se desarrollan a lo largo del día, cumpliendo, siempre que sea posible, con unos tiempos previamente estipulados. Con el uso de una grúa se reducen esos tiempos de transferencia que permiten cumplir con las tareas. A medida que el paciente se familiariza con el uso de la grúa, los tiempos se reducen más.

Proporciona mayor comodidad y seguridad, aspectos que afectan tanto al paciente como al cuidador. Es imprescindible que ambas partes tengan todas las garantías para que el proceso de movilización se realice totalmente de manera segura. En el caso del paciente para evitar más trastorno del necesario, movimientos bruscos e incluso caídas o golpes. En el caso del cuidador, se disminuye el riesgo de lesiones, sobre todo en la espalda.

Durante una transferencia manual se requiere algo más de participación de las personas asistidas, además de poner en marcha determinadas técnicas, en función de las circunstancias; esto puede ser más o menos complicado. Con las grúas de movilización, se requiere menos entrenamiento y precisión en el movimiento. Se trabaja de forma más mecánica, sin posibilidad de error y de forma segura. Con su uso continuado se agiliza el proceso y la adaptación al mismo es fácil.

Solo hace falta una persona para manejar estas grúas de forma segura, en tanto que, para llevar a cabo una movilización manual, es muy habitual que sea necesaria la intervención de dos cuidadores. El trabajo con la grúa es mecánico, preciso y no supone gran esfuerzo físico ni para el cuidador ni para el cuidado.

Durante una movilización convencional se procura repartir la fuerza de forma homogénea para evitar molestar al paciente. No obstante, al tratarse de un trabajo manual, los resultados pueden ser diferentes en cada momento, mientras que con las grúas se emplea mayor potencia y se aplica de forma uniforme para que la persona levantada se sienta cómoda.

Todos estos factores hacen que la asistencia sea más eficiente, ya que el cuidador no tiene que concentrarse en hacer un esfuerzo físico y puede prestar mejor servicio a la persona a la que está cuidando.

Tipos de grúas para levantar pacientes

Las transferencias mecánicas, como se denominan estas movilizaciones, con el empleo de las grúas se pueden llevar a cabo de varias maneras. Una manera de categorizar los diferentes tipos de grúas que se pueden encontrar en el mercado es en función del tipo de ayuda técnica que proporcionan, como veremos a continuación.

En primer lugar, citaremos las grúas de elevación y traslado. Grúas ortopédicas que se utilizan para erguir o levantar al paciente de la cama y proceder a su posterior acomodación en una silla de ruedas u otra superficie o punto de apoyo. Sirven para realizar un cambio de la posición de tumbado a sentado, por lo que son de gran utilidad a la hora de trasladar al paciente desde la cama hasta el sillón, el WC o una silla de ruedas.

Por otro lado, tenemos las grúas de bipedestación y traslado que se utilizan para levantar al paciente de un asiento y mantenerlo en posición erguida con los pies apoyados en el suelo. Están provistas de una plataforma para los pies y de apoyos acolchados en las rodillas para garantizar la comodidad. Por las características de uso de estas grúas, se suele hacer referencia a ellas como grúas cambiapañales.

Las grúas de traslado, tanto las de elevación como las de bipedestación, van provistas de sus propios arneses. Esta parte se encarga de acomodar al paciente y repartir su peso de forma uniforme para que se sienta cómodo y seguro durante el proceso. En ocasiones, para mayor comodidad del cuidador o la persona dependiente, se puede utilizar un arnés auxiliar que facilite la tarea. Hay arneses de ajuste más rápido, con redecillas especiales para la higiene, con soporte de cabeza, de tipo hamaca o para las personas obesas.

Pasamos a las grúas de techo que funcionan mediante un sistema de rieles aéreos y requieren de instalación, ya que van fijadas al techo de la estancia en la que se coloquen. Solo permite hacer traslados limitados que se ajustan a las dimensiones que permiten los rieles instalados.

Las grúas de pie fijo son similares a las de techo, pero no van ancladas a la parte superior, sino al suelo o a la pared, mediante un sistema de pie fijo. Las movilizaciones se limitan a la estancia, aunque se pueden ampliar instalando un chasis con rueda.

Por último, tenemos las grúas de piscina. En este caso no se trata de ayudas técnicas comunes en domicilios, pero sí habituales en las residencias y centros médicos o de rehabilitación e incluso en instalaciones hoteleras. Este tipo de grúas permite que el cuidador pueda hacer una transferencia desde la silla de ruedas hasta la piscina. No se utiliza arnés, sino un asiento rígido enganchado al brazo de la grúa, y se sumerge totalmente en el agua.

Llegado el caso de tener que elegir una grúa ortopédica, hay que tener en cuenta las capacidades de cada paciente, aunque independientemente del nivel de prioridad se tienen que considerar las características personales de cada paciente y sus necesidades especiales, las características del entorno en el que se va a utilizar la grúa, como las dimensiones de la habitación o las estructuras, y las características del uso que se le va a dar a la grúa, como la frecuencia e intensidad de uso, las necesidades de mantenimiento y limpieza, etc. Hasta aquí todo lo que podemos decir sobre las grúas ortopédicas en general.

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