La vivienda es indispensable. Todo el mundo tiene derecho a una vivienda digna, según reza la Constitución Española, aunque la realidad nos muestra otra cosa muy diferente y para poder disfrutar de una vivienda digna hay que ser un privilegiado. No obstante, no vamos a debatir aquí ese aspecto tan preocupante, pero sí vamos a hablar de otra cuestión relativa a la vivienda: su sostenibilidad. No de las viviendas y construcciones en sí, sino del sector inmobiliario en general. Si bien es cierto que viviendas hay de sobra, no todo el mundo puede hacerse con una, por lo que conviene analizar cómo impacta en el medio ambiente.
Entendidos en la materia señalan que la inversión inmobiliaria de impacto supone realizar inversiones que buscan obtener beneficios a nivel financiero, social o ambiental. En los últimos años, la inversión inmobiliaria de impacto ha ido ganando relevancia de forma gradual dentro del mundo financiero y empresarial, debido a que representa una nueva manera de abordar los desafíos sociales y ambientales mediante la inversión. Dentro del sector inmobiliario, esta tendencia cobra fuerza y son cada vez más los inversionistas que buscan la oportunidad de invertir en algo que no solo suponga un beneficio económico, sino que tenga un impacto positivo en la sociedad y, por supuesto, en el medio ambiente.
En el sector inmobiliario y de la construcción, la integración de los criterios ESG (Environmental, Social and Governance) responde a las exigencias regulatorias, mejora la competitividad y la rentabilidad de los proyectos, con un conjunto de principios con los que se garantiza la sostenibilidad ambiental, la responsabilidad social y la realización de una gestión empresarial transparente y ética. Como sabemos, se trata de un sector responsable de un gran porcentaje del consumo energético y de la producción de emisiones de CO2, por lo que siempre se encuentra en el punto de mira de reguladores e inversores que pretenden reducir su impacto ambiental.
Inversión inmobiliaria de impacto
Se entiende por inversión inmobiliaria de impacto la estrategia de hacer inversiones con las que se produzcan beneficios financieros, sociales y ambientales. Es decir, se pone el foco de la inversión en el retorno financiero, teniendo en cuenta los efectos positivos que la inversión puede generar en la calidad de vida de las personas. Encontrar este tipo de inversiones es posible. Mar & Golf, con más de quince años de experiencia inmobiliaria en propiedades de lo más exclusivas para clientes internacionales, tiene un enfoque que va más allá de la venta o el alquiler, esencial dentro de este tipo de inversiones.
Dicho enfoque implica realizar una evaluación más amplia sobre los proyectos inmobiliarios en los que se consideran factores como la accesibilidad para todas las personas, la eficiencia energética de los edificios, el uso responsable de los recursos naturales y el impacto positivo en la comunidad.
Dentro del contexto actual en el que nos encontramos, el sector se enfrenta a numerosos desafíos de carácter social y ambiental a nivel global. El cambio climático, la desigualdad social, la escasez y la falta de vivienda asequible o la degradación del medio ambiente son tan solo algunos de los problemas urgentes que acucian a la sociedad y a los que se tiene que hacer frente. En este sentido, la inversión de impacto dentro del sector inmobiliario se ha convertido en una herramienta clave que permite el abordaje de estos desafíos con mayor efectividad.
A continuación, citaremos algunas de las razones que hacen que estas estrategias de inversión de impacto sean cada vez más relevantes:
- Fomenta la sostenibilidad. Apostar por un proyecto inmobiliario sostenible es esencial a la hora de reducir el impacto ambiental de la construcción y la vida útil del edificio, ya que supone un treinta y siete por ciento de las emisiones de CO2 a nivel global. Este tipo de inversiones promueve el desarrollo de inmuebles más eficientes energéticamente, el uso de materiales ecológicos y prácticas de construcción que sean respetuosas con el medio ambiente.
- Mejora de las comunidades. Un proyecto inmobiliario que se centra en el impacto social mejora la calidad de vida de las personas y las comunidades locales. Lo que incluye la construcción de viviendas asequibles, el desarrollo de espacios para la relación social y el fomento de la inclusión y la diversidad en las áreas urbanas.
- La atracción de inversores conscientes, ya que son cada vez más los inversores que buscan alinear sus inversiones con los valores personales y sus metas sociales. La inversión inmobiliaria de impacto se convierte en una oportunidad para atraer a profesionales y empresas que quieren obtener beneficios financieros y apostar por un mundo más sostenible y equitativo al mismo tiempo.
- Legislación y regulación. Son muchos los países que implementan políticas y regulaciones para promover la sostenibilidad y la responsabilidad social dentro del sector inmobiliario. Este tipo de inversiones está en línea con estas tendencias y puede facilitar que se cumpla la normativa vigente.
Vivimos en un momento en el que cada vez tenemos mayor conciencia sobre los desafíos globales, por lo que la inversión de impacto se convierte en una alternativa relevante y prometedora con la que impulsar un cambio en el sector y la sociedad.
ESG y construcción: un modelo más sostenible
Aparte de la inversión de impacto, los criterios ESG, impulsan la adopción de certificaciones que refuerzan la alineación de los proyectos inmobiliarios con los principios ESG, garantizando su viabilidad y atractivo para los inversores. Las certificaciones más relevantes incluyen las que siguen a continuación:
- LEED (Leadership in Energy and Environmental Design) que promueve la eficiencia energética, el uso de materiales ecológicos y la calidad del aire interior.
- BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method) con el que se evalúa el impacto ambiental de los edificios en la gestión, la energía, el transporte y los materiales.
- El sistema de certificación español que se basa en la evaluación del ciclo de vida de la construcción.
- DGNB: una herramienta holística que introduce la visión de triple enfoque (People, Planet, Profit) para evaluar la sostenibilidad de cada proyecto.
- Centrada en el bienestar de los ocupantes mediante la calidad del aire, la iluminación y el confort térmico.
Los promotores inmobiliarios son los encargados de implementar ESG en la construcción y realizar la transición que conduce a la construcción sostenible. Para integrar ESG en sus proyectos, se puede adoptar una serie de estrategias como el diseño basado en los principios de la economía circular, reduciendo los residuos y promoviendo la reutilización de los materiales. La digitalización y el modelado energético utilizando herramientas como BIM y haciendo simulaciones para optimizar el diseño. Incorporar energías renovables como los paneles solares, la geotermia y la aerotermia, con lo que se reduce el consumo energético, y la construcción modular y prefabricada, minimizando el impacto ambiental y mejorando la eficiencia.
Tanto para los inversores inmobiliarios como para los propietarios patrimoniales, la integración de ESG implica una mejora en la rentabilidad de sus activos. Algunas prácticas clave pueden ser acometer los planes de inversión en los activos, evitando que queden obsoletos en cuestión de consumo energético. La implementación de Smart Building con sensores IoT optimiza la eficiencia energética y el mantenimiento predictivo. Fijar objetivos de reducción del consumo energético llevando a cabo una monitorización del proceso. Además de evaluar los riesgos climáticos y la adaptación de activos en los escenarios que presenta el cambio climático.
Este tipo de estrategias ayuda a que se cumpla con la normativa y convierte los activos en productos más atractivos para los fondos de inversión y los propios inversores, como es el caso de los inversores de impacto.
Analizar y evaluar los proyectos inmobiliarios desde la perspectiva del impacto puede resultar un proceso complejo que implica considerar numerosos factores sociales, ambientales y económicos. Algunas de las pautas para que la evaluación sea efectiva implican tener claros los objetivos del impacto, hacer una evaluación del entorno y el impacto social, además del ambiental, realizar un análisis económico, establecer alianzas y colaboraciones, consultar con expertos, monitorizar y hacer un seguimiento, que exista transparencia y se produzcan la divulgación y el aprendizaje continuo.
El futuro del sector inmobiliario está marcado por la sostenibilidad. La integración de ESG en cada etapa del ciclo de vida de las construcciones, desde el diseño hasta la ejecución del proyecto, la normativa europea y la presión que ejercen los inversores de impacto hacen que esta implementación deje de ser una opción para convertirse en una necesidad que garantice la viabilidad y sostenibilidad de los proyectos a largo plazo.
Son muchos los proyectos e inversiones que han demostrado que la integración de un enfoque sostenible y ESG supone una mejora de la rentabilidad y sostenibilidad en el sector inmobiliario. La clave del éxito inmobiliario radica en la innovación, la digitalización y el compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente. Aquellas empresas y agencias inmobiliarias que adopten este enfoque se encontrarán mejor preparadas a la hora de enfrentarse a los desafíos que suponen el cambio climático y las exigencias del mercado inmobiliario. En definitiva, la vivienda es tan necesaria como mantener a salvo el planeta, por lo que una construcción sostenible y verde no debería reñir con los beneficios a todos los niveles.